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Cristiano está triste…otra vez
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@TabernaMou | 18-11-2015 | 10:39

¿Debe un club estar supeditado a los caprichos de sus estrellas? ¿Qué es más importante, la entidad o los futbolistas que defienden la camiseta? ¿De quién o quiénes son realmente los clubes de fútbol? Preguntas al aire ahora que se airea la presunto periodo de tristeza -una más- de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, lo que lleva a cuestionarse sin un club histórico ha de estar siempre atento a la sacudida sísmica que provoca el cambiante estado de ánimo de uno de sus jugadores más importantes o, por el contrario, quedar por encima de los frecuentes vaivenes de sus estrellas más mediáticas.

La secuencia de este ultimo episodio de mal de amores no es nada novedosa ni original. Jugador estrella, mediático, egocéntrico y decisivo que deja de sentirse en centro del universo, de difícil convivencia con otras estrellas emergentes, tuerce el gesto, muestra su cara más triste y deja caer a la prensa amiga, vía intermediario o satélites, que no se siente querido como antes por el club que le paga, que el entrenador no es el más adecuado para su manera de entender su juego y sus circunstancias y que, tal y como están las cosas, lo mejor para todos es plantear una salida amistosa. Aderecen con un gesto cómplice con un entrenador rival y ya tienen la película del desencuentro perfecta.

El Real Madrid seguirá existiendo después de Cristiano, como ya existió antes de la llegada de jugadores tan importantes o más que el propio portugués. La nómina es larga y brillante. Los futbolistas pasan, la entidad se mantiene. Lo mismo se podría afirmar de los dirigentes, aves de paso que dejarán una huella más o menos indeleble, pero fugaces si se compara con la grandeza e historia del club. A algunos les cuesta todavía entender este concepto…

Sobre el autor @TabernaMou
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