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El cambio tendrá que esperar
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@TabernaMou | 23-03-2015 | 08:56

El fútbol, como la política, tiene alergia patológica a la autocrítica, como anoche se pudo comprobar con el Clásico y la elecciones andaluzas. El Madrid perdió en Barcelona, pero ganó en autoestima. Dominaron gran parte del partido, pudieron rematar el encuentro, pero perdieron al final, dejando a cuatro puntos a su directo rival por el título, una diferencia importante, pero no insalvable. Quien no se consuela es porque no quiere. El Barça jugó muchos minutos por debajo de su nivel habitual y pudo perder el partido. Posiblemente, hubiese sido lo más justo. Pero ganó y los triunfos son la mejor tapadera. Conclusión: todos ganaron.

El Clásico fue tan extraño que es incluso complicado encontrar chivos expiatorios para ofrecer al gran caudillo en sacrificio ritual ¿Pedir la cabeza de Ancelotti? Difícil. El Madrid no hizo un mal partido ¿Ramos por su error en el primer gol? Complicado ¿No habíamos quedado que con el regreso del sevillano se terminaban de golpe todos los males en defensa? ¿Casillas? Aburrido. Además, el capitán está más fuera que dentro del club en el que creció. No es descabellado pensar, vistos los comentarios de algunos gurú del madridista, que muchos hubiesen preferido caer con contundencia para tener munición de sobra para el escarnio del lunes. Pero no. Como las elecciones.

La Liga no está ni mucho menos resuelta, pero se antoja difícil que ceda el líder, por muchas dudas que haya generado Luis Enrique desde el inicio de la temporada. Es curioso el destino de los dos técnicos del Clásico, ambos cuestionados, pero con posibilidades más que reales de salvar el cuello con un título. El pasado año Ancelotti se ganó seguir un año más en Lisboa. Luis Enrique va por el mismo camino con la liga. Y mientras, los Podemos y Ciudadanos de nuestro campeonato tendrán que esperar un poco más para romper al bipartidismo que resiste. Como en Andalucía.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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