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No consuman, no consuman
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@TabernaMou | 17-03-2015 | 09:59

No consuman, pedía Simeone a los aficionados atléticos que ya acariciaban con las manos un año mágico, irrepetible. Lo que no sabía el Cholo es que iba a crear escuela. Hasta Florentino Pérez ha abrazado la idea de que el periodismo deportivo es malo, miente mucho y es dañino para los lectores y demás consumidores de información deportiva. La ecuación es simple: atacar al presidente es atacar a la institución, ergo no hay que leer, escuchar ni ver nada de lo que se dice. Quizá por ello los malvados aludidos, en un gesto de buena voluntad, hablen hoy de lo mucho que trabaja y suda los repliegues diagonales Garreth Bale, compensando quizá la canalla campaña de los canallas contra el protegido, dicen, del presidente. No hay nada como enseñar el colmillo y poner en su sitio a los impresentables que emborronan cada día las páginas de los periódicos para contar mentiras.

El mensajero no decide quién juega, no hace alineaciones, no sienta en el banquillo a un jugador para que se le señale con el dedo acusador, ni tampoco está especialmente interesado en que el equipo del que escribe o habla tenga problemas, lo que no implica colocarse una venda para no ver que determinados jugadores no están al nivel de hace un par de meses. Al parecer, colaborar con entusiasmo a la campaña pro Balón de Oro de Cristiano es ayudar al club. Constatar que Bale y Cristiano están jugando muy por debajo de su nivel habitual, es atacar al presidente, ergo a la institución que preside.

El público que acude al fútbol, consuma o no prensa, no siempre tiene razón, pero aplaude o silba en función de lo que ve sobre el campo, no de lo que le cuentan terceros. Tampoco ignora que muchas de las informaciones que se publican tienen su origen en la garganta profunda del club, que filtra rumores interesados, globos sondas para comprobar reacciones, o llamadas de atención y ultimátum a jugadores o técnico. El mensajero convertido en dique de contención ante el terror que provoca que los silbidos se desplacen del césped al palco, y ya sabemos qué pasa cuando el público soberano gira la cabeza hacia la zona noble.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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