img
Los jarrones chinos del fútbol
img
@TabernaMou | 03-03-2015 | 09:08

La que está liando el presidente Zapatero con su visita a Cuba ha abierto de nuevo, polémicas al margen más adecuadas para otros foros, el debate sobre qué hay que hacer con los ex de la política. ¿Qué se supone que han de hacer los ex? ¿Permanecer ocultos tras una Fundación, exponerles en un museo, contar con ellos como asesores? Complicado, tanto que todavía no se ha dado con la tecla para determinar su función sin que alguien se moleste. Salvando las distancias, algo parecido sucede con los ex del deporte, figuras de élite, ídolos de un tiempo que, al llegar la jubilación, también son jarrones chinos que no se sabe muy bien en qué lugar colocar.

Alguna de estas celebridades vuela por su cuenta y prolonga su carrera en el deporte como entrenadores. Algunos incluso triunfando, aunque sin el brillo de su pasado futbolista. Otros, los menos, se convierten en ejecutivos en los clubes. Más discreto, menos expuesto a la luz pública y generalmente unidos a la aún más discreta e inquietante figura del representante que dirigía su carrera como jugador. Los más locuaces encuentran acomodo, irónicamente, en sus antiguos enemigos, los odiados medios de comunicación, de los que renegaban mientras eran estrellas y ahora defienden como si hubiesen tenido una Revelación. No se mojan en sus comentarios ni bajo el agua, son políticamente correctos…hasta que dejan de serlo y les pillan en un renuncio.

En resumen, hay dos formas de entender la vida del ex en el deporte: el Emilio Butragueño todo corrección, imagen impoluta para declaración institucional a cámara post partido y sorteo de Champions; o Carles Rexach, al que dejas solo ante un micrófono y te organiza un festival de desmentidos que haría sudar hasta al más cualificado dircom de empresa del Ibex35. Escándalos inflados al margen, lo que deberíamos preguntarnos es qué queremos de estos grandes y experimentados ex-futbolistas: que sean jarrones decorativos más sosos que un pan sin sal, o que nos digan lo que de verdad piensan, aunque sus verdades sean a veces incómodas.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial