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El desafío de Villar
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@TabernaMou | 03-02-2015 | 10:26

El Secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, o es un ingenuo o un kamikaze. En cualquiera de los casos, está demostrando un desconocimiento palmario del deporte, en general, y del fútbol, en particular. Por si no lo sabe, la batalla que ha emprendido contra el Cortijo de Villar no tiene ningún futuro, por muy digno que se ponga con la ley en la mano y apelando a su condición de garante del correcto gasto del dinero de todos. Cardenal ignora o no quiere ver que la Ley del Fútbol está por encima del bien y del mal, de lo divino y de lo humano.

Alguien de buena fe tendría que decir al Secretario de Estado que la FIFA y sus sucursales son un poder fáctico, una multinacional que maneja uno de los negocios más importantes y lucrativos del mundo: el fútbol. Demasiado valioso para dejarlo al albur de políticos de medio pelo, ministros controladores o presidentes ambiciosos. El fútbol no admite injerencias ni mangoneos ajenos. O lo aceptas o estás fuera. Así de contundente, así de sencillo. Si el Cardenal de turno quiere auditar las cuentas, se expulsa a la Federación Española, a la campeona del Mundo y de Europa y en paz. Y lo hacen sin pestañear, que no sería ni el primer caso ni el último ¿Se atreverá nuestro el Secretario de Estado en plena temporada electoral a aguantar esta amenaza?

Todos acaban tragando. Ceder un pedacito de soberanía nacional a cambio de llevar una estrella en la camiseta compensa, vaya si compensa. El fútbol moviliza masas, anestesia crisis y te hace creer que, por un instante, estás en la cima del mundo. Demasiado valioso para echarlo a perder por unos miles de euros deficientemente justificados. Y lo sabe la FIFA y lo sabe Villar y lo saben los Gobiernos de medio planeta. Las naciones sobornan, corrompen voluntades y despilfarran miles de millones de dinero público para que les otorguen un Mundial, una Copa Africa o un torneo de chichinabo. Aunque el país tenga otras necesidades más urgentes que construir faraónicos estadios. Parece que el único que todavía no se ha enterado de cómo va este negocio es el Secretario de Estado.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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