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El ocaso de los dioses
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@TabernaMou | 05-01-2015 | 08:57

Era cuestión de tiempo, dicen unos. Tenía que suceder, comentan otros. Ya lo decía yo, sentencian casi todos. Nadie quiere a Lucho. El asturiano se ha quedado más solo que la una y, lo que es peor, no tiene a nadie que le defienda. La versión descafeinada de Guardiola está ya marcado por los gurú de la prensa, esos que tenían conocimiento de primera mano del batacazo inminente, pero que acogieron en su momento entusiasmados la llegada de Luis Enrique al banquillo blaugrana. Es lo que tiene el ir siempre con la corriente a favor: nunca te equivocas.

Suenan ahora raros y premonitorios aquellos comentarios sobre la escasa experiencia de Luis Enrique para afrontar un reto titánico como manejar una nave tan grande y complicada como el Barça. Suenan lejanos y extraños aquellas voces que alertaban sobre una plantilla acomodada tras muchos años de éxitos, con su columna vertebral en declive, poco equilibrada y mal reforzada. Quizá Luis Enrique solo sea una anécdota más de una sociedad que desde hace varios años ha perdido el norte, sometida a las luchas palaciegas, la guerra sin cuartel por el poder, la falta de un proyecto deportivo coherente y los errores de bulto que, de burdos que son, poco margen conceden a la benevolencia de los zafios dirigentes de la UEFA, que no han tenido más remedio que cuestionar el único rincón virgen del club: la cantera.

Luis Enrique será posiblemente el carnero sacrificado para tranquilizar a los dioses, pero nos tememos que en esta ocasión no va a ser suficiente. La derrota en San Sebastián se puede analizar desde la perspectiva de una mala decisión deportiva al dejar en el banquillo a Messi, Neymar o Piqué; se puede criticar la benevolencia con las vacaciones de las estrellas, pero la raíz del problema es mucho mas profunda. Más allá de ataques de entrenador, lo realmente grave en el Barça es la dramática ausencia de poder, de proyecto de futuro, de asunción de responsabilidades y de deriva institucional y deportiva. El entrenador es una pieza más de todo este engranaje que hace tiempo que chirría. Posiblemente, la menos importante.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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