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El negocio redondo de la selección
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@TabernaMou | 18-11-2014 | 09:35

Imagine por un momento que usted es el propietario o mandamás de un club importante de fútbol. Imagine que es un club de los grandes, de los que invierten un pastizal en comprar a los mejores jugadores. Piense por un instante en el dineral que emplea en pagar los salarios de sus figuras, mercancías carísimas, de lujo, prohibitivas para cualquier entidad que no pertenezca a la élite de la élite. Mucho dinero, ¿no? Pues ahora siga con este pequeño ejercicio dando un paso más. A continuación, visualice a sus carísimas estrellas jugando con una camiseta que no es la del club que le paga con tanta generosidad y que no puede hacer nada al respecto. Es legal. Es más, si no sonríe, pone buena cara y acepta resignado esta situación, se podría meter usted en un lío bastante gordo.

Deber patriótico, orgullo y sentimiento son conceptos que mezclan peor que el agua con el aceite si los unimos a conceptos como dinero, lesiones, meses de baja, perjuicio deportivo al propietario y lucro cesante. Como alquilar un Ferrari para cinco días, salir un par de veces, no pagar un euro al dueño del coche, estrellarte en un accidente y devolver el siniestro total sin que te cueste nada la reparación y, lo mejor, sin tener que dar explicaciones. El contrato de alquiler ideal. Para el cliente, claro. Pues esta absurda situación que jamás se plantearía en la vida real, es el modus operandi de las federaciones nacionales con los jugadores que pertenecen a clubes privados cada vez que las selecciones disputan un encuentro.

El negocio es redondo. La patronal de las federaciones organiza campeonatos con larguísimas, eternas fase de clasificación. El premio es poder participar en la fase final que organiza uno o varios países y que, además, pagan por organizar el torneo. La patronal pone exclusivamente las reglas de juego. Del resto se encargan los clubes: ellos ceden los estadios, los jugadores y todo lo necesario para que la máquina funcione. Ni que decir tiene que la mayor parte de los beneficios van a parar a la patronal. Los que ponen el circo y a los enanos reciben una mínima parte. Si eres un club díscolo, atente a las consecuencias. Los rebeldes no tienen futuro fuera de este tinglado. Los clubes tienen su particular tinglado privado, pero el truco está en que depende de las federaciones. Vamos, que estás pillado por todos lados. Y que no se te ocurra acudir a un tribunal de Justicia. Entonces la amenaza de expulsión va más allá, incluyendo a la propia federación ¿Es o no es un negocio perfecto?

Al Real Madrid no le queda otro camino que el de la resignación cristiana frente a la lesión de Modric. Eso y confiar en que esta noche, en el bolo amistoso entre Argentina y Portugal, no se lesione Cristiano. O que el Barça no pierda a Messi, Mascherano y compañía. Por una vez y sin que sirva de precedente, son entendibles las maniobras de Mourinho para proteger a sus jugadores y no tener que acordarse de Del Bosque y de Villar en un futuro.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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