img
La Selección de los descarriados
img
@TabernaMou | 07-11-2014 | 08:48

Al final va a resultar que el malvado Marqués colocador de conos en los entrenamientos, el viejo Obelix más caduco que un yogur de la aldea gala de los irreductibles, esos que no conocen la palabra dimisión ni por asomo, va a ser una especie de ONG para la recuperación del jugador descarriado, una especie de asilo para almas en pena que lloran desconsoladamente su suplencia durante los partidos con los clubes que les generosamente los pagan. Bien por Don Vicente. A ver qué dicen ahora sus numerosos detractores, que una cosa es ponerle a caldo por destrozar, dicen, el patrimonio nacional de la selección; y otra bien distinta, criticarle por ser un buen samaritano que acoge en su seno a las ovejas descarriadas. Hay que tener el corazón negro para usar sus buenos sentimientos en su contra, pero ya saben la cantidad de desalmados que hay por este mundo del cotilleo deportivo…

Primero fue Casillas, el chico diez de España, el hijo al que toda suegra que se precie quisiera emparejar con su hija, el chico normal, emblema y santo y seña de una generación…hasta que las malas compañías, peores decisiones y un pérfido y retorcido entrenador portugués se cruzaron por su camino. Repudiado por los suyos, arrinconado por su entrenador, vejado y humillado por un amplio sector de un público que antes le adoraba y después le acusaba de ser un topo, de estar viejo y acabado, Casillas, encontró consuelo, comprensión y apoyo cuando más lo necesitaba en la Selección Española. Contra viento y marea, Vicente apostó por uno de los suyos, uno de los fieles, uno de los que nunca fallan cuando vienen mal dadas.

Gerard Piqué vive también su particular calvario en casa. Se acabó el idilio amoroso que mantenía con el barcelonismo, ese que veía con simpatía cómo su hijo pródigo salía más en la prensa de casquería que en la dedicada al deporte -inciso: algunos, con razón, pensarán que es cada día más sutil la distancia entre una y otra prensa, pero de eso hablaremos otro día en esta Taberna– por su relación con la chica que movía espectacularmente las caderas; el de los selfies chulos, el coqueteo con el independentismo,  los incidentes con la Guardia Urbana, que para chulo, mi pirulo, pringado, que te ponen una gorra y te crees Capitán General; el de las pifias escandalosas en los partidos… Condenado al banquillo y, oh, torpeza infinita, pillado más pendiente del móvil que del campo ¿Quién acude al rescate cuando todo falla y cualquier pelagatos te pone a parir en la sala de espera de un aeropuerto? Don Vicente, la mejor terapia cuando vienen mal dadas, la mano amiga que siempre está ahí. Y todavía quedan desalmados que le ponen a caldo por esto…No tienen corazón.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial