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La semana simpática de Lucho
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@TabernaMou | 04-11-2014 | 11:05

Luis Enrique está cada vez más cerca de convertirse en una nueva víctima de las huidas hacia delante de una Junta directiva sin rumbo, judicializada y sin un proyecto ni social ni deportivo; y una Secretaría Técnica absolutamente incompetente e irresponsable. La irracional búsqueda del nuevo Guardiola ha hecho cometer a la dirigencia barcelonistas errores de bulto, como lo fue la llegada del Tata Martino, un marciano más perdido que un pulpo en un ascensor; o la llamada al asturiano, con experiencia, un tanto obsoleta, de lo que se cuece en la casa, aunque con escasa experiencia en la dura tarea de manejar un equipo con el nivel de exigencia que tiene el Barça. Tan solo han bastado diez jornadas de liga y tres partidos de Champions para que las vergüenzas asomaran de nuevo con todo su esplendor, mostrando con toda su crudeza la decadencia que desde hace tiempo vive el club.

Luis Enrique es un elemento más, no el único, de la degradación del Barça. Carne de cañón fácil para la guerra de guerrillas que vive el club. Su complicado carácter, además, facilita las cosas. Su alergia a todo lo relacionado con los medios le viene desde su etapa como jugador. Presa muy fácil para aquellos que le estaban esperando para saldar viejas cuentas y que, como las hienas, afilan los dientes cuando comienzan a detectar los primeros signos de debilidad. Ya no vale solo con criticar al entrenador por sus discutibles planteamientos tácticos en tal o cual partido; ya no nos conformamos con discutir si tiene o n suficiente autoridad para manejar un vestuario complicado como es el barcelonista; ya no tenemos suficiente con cuestionar si debe jugar o no determinado jugador en determinado partido. No. Queremos más.

Luis Enrique no es válido como entrenador del Barça porque es un raro, una especie de sociópata con serios problemas de relación con su entorno, desconfiado por naturaleza y casi paranoico en su afán por protegerse del entorno. Es tan raro este tipo que practica deportes extremos. Nunca confíes en alguien que corre ultramaratones. No es gente de fiar. Tampoco confíes en alguien que no ha superado sus traumas de juventud. Por alguna extraña razón, Lucho odia al Madrid, detesta lo blanco, vive traumatizado por lo que le sucediera en su corto periodo vistiendo la camiseta del Madrid…hace casi veinte años. Poderosas razones para incapacitar a cualquiera siquiera para entrenar a un equipo de regional. Leyendo lo que algunos han escrito en los últimos días sobre el técnico del Barça, realmente no extraña su urticaria por este negocio llamado periodismo deportivo.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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