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La prensa deportiva y las moscas
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@TabernaMou | 25-09-2014 | 10:06

Diego Simeone sostuvo durante toda una campaña que su Atlético se había convertido en una molesta compañía para los dos grandes, una mosca cojonera que reivindicaba su espacio vital a costa de molestar, incordiar, ser pesado y dar codazos a los presuntos portaaviones de la Liga. Todas las osadías se pagan, por mucho que hayas ganado, y el menosprecio parece que se ha convertido en la moneda de pago para recompensar la insumisión.

Mira, chaval, te decía con suficiencia el periodista veterano, todo aquello que no sea Madrid o Barcelona, ni te molestes: no vende. A la gente lo único que le interesa es el último pedo (con perdón) de la estrella de moda o que a Cristiano le duele la uña del dedo gordo del pie derecho. El resto, sencillamente, no cuenta, no interesa, no tiene ningún valor. De cuando en cuando se cuela alguna noticia ajena a este mundo tan pequeño, pero casi por accidente y, eso sí, siempre que no coincida con algún capítulo menor de los dos grandes. Da igual el equipo, el futbolista, incluso el deporte. Es la filosofía dominante y poco o nada ha cambiado con los años.

La perversión de esta forma de ver el periodismo ha ido incluso más lejos, reservando sus lugares de privilegio a los extraños solo cuando hay carnaza, escándalo o, también con perdón, simplemente mierda que esparcir. Una buena noticia no vende. Es su excusa favorita, a pesar de que ellos mismos caen en su propia contradicción, desmintiéndose día a día. Halagar hasta el hastío da portadas. Que dos ciclistas se peguen en plena carrera, también. Que el entrenador del campeón de liga gane su partido número 100 con su club, merece un 10% de la portada. Y uno se pregunta: ¿realmente es eso lo que demanda el público?

Hay un argumento irrebatible: la telebasura. La consumimos diariamente pegados a la pantalla como zombis. Nos encanta el cotilleo, las voces, el morbo y la miseria humanos y día tras día lo demostramos con los índices de audiencia, números que nunca mienten y que radiografían con precisión dónde estamos, qué somos y qué nos gusta. También el deporte se ha sumado con alegría a la verdulería futbolera con evidente éxito y cada vez más horas de programación. Los programadores de la caja tonta son cualquier cosa menos estúpidos y eso, no lo olviden, no es más que un gran negocio que mueve mucho dinero. Y gusta, vaya si gusta ¿Entonces, nos resignamos a que otro periodismo no es posible? Pues como dice el dicho, seis mil millones de moscas, no pueden estar equivocadas: come mierda.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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