img
La Revolución de la Gaseosa
img
@TabernaMou | 09-09-2014 | 08:56

Que sí, banda de incrédulos, que ha vuelto La Roja. Que sí, aguafiestas, que el míster ha tomado nota y ha corregido todo lo que salió rematadamente mal en el Mundial de Brasil. Que sí, legión de descreídos, que lo de Macedonia es el inicio de una nueva era y que, de la revolucionaria mano de Robespierre Del Bosque, a quien no ha temblado la mano para cortar las cabezas necesarias para el asalto a la nueva Bastilla futbolera,  tenemos por delante un envidiable futuro. Ya están temblando alemanes, franceses, brasileños y todo lo que se menea. Hemos vuelto y con intención de quedarnos.

La parrafada anterior bien la podría haber firmado la mejor versión de Del Bosque o el diseña portadas de turno. El personal estaba tan alicaído que era necesario emplearse a fondo para recuperar la fe. Esta es otra Roja, la que queremos, la del estilo recuperado, la de la nueva perla barcelonista ¡Oiga, que ayer le ganamos a Macedonia! Ya están los tiquismiquis poniendo pegas y metiendo palos a las ruedas. Vale que era Macedonia, que no es una potencia del mundo mundial, pero ganamos y eso es lo que cuenta, ¿no? Pues no.

O los detractores del seleccionador estaban anoche hiperactivos, que cabe ciertamente esa posibilidad, o muchos de los que vieron el partido tuvieron un mal día y no estaban muy por la labor de compartir la vena del optimismo. Primero, que Casillas no se venga demasiado arriba que le paró dos tiros a un par de amateurs mal compensados, que cuando jugamos contra los franceses bien que se escondió; que de revolucionaria alineación, nada de nada, que son casi los mismos, con alguna nota exótica añadida, como la del chaval Munir, de quien nadie duda su magnífico futuro, pero que de experiencia para jugar en la selección va más que justito; por no hablar de la categoría del rival, un equipazo que provoca temblores y fríos sudores en todo el cuerpo cuando conoces que te ha tocado en el sorteo.

Como aquí lo de la moderación y la calma en el análisis (cuando se hacen, que esa es otra historia), no lo tenemos muy interiorizado que digamos, ya nos hemos cargado el legado de La Roja, fallecida el pasado mes de junio en la lejana Brasil, sus deudos ruegan una oración por su alma eterna; hemos dejado de llamar Don Vicente al seleccionador para convertirlo en Mister Potato, el Marqués de Salamanca y otras lindezas similares; o que no nos confundamos, que Paco Alcácer no es el nuevo Villa por mucho que se empeñe el colocador de conos en los entrenamientos, papel para el que ha quedado destinado el salmantino de grandes bigotes. Si esa es la famosa revolución…

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial