img
La reválida de Casillas
img
@TabernaMou | 12-08-2014 | 09:03

Ya está aquí la Supercopa, ese extraño título inventado por la oficina de recaudación de la UEFA para maquear las cuentas del verano y que no hace particularmente felices a quienes la disputan salvo, claro está, la ganes. Al menos en España. Por aquí, como somos tan originales, nos hace el calendario un perturbado mental, que te obliga a jugar hasta finales de junio las fases de ascenso y el inicio del nuevo curso en la última semana de agosto, cuando el resto de ligas europeas han comenzado a andar dos semanas antes. Como diría el inolvidable Gila,  ¿está el enemigo, pues dile que se ponga?

Además de inoportuno, es un título mal concebido porque se trata de determinar al mejor equipo europeo, aunque puede suceder que no la disputen ni los mismos jugadores que ganaran la Champions o la Europa League ni los mismos entrenadores. Vamos, que no hay por dónde coger a la dichosa Supercopa, salvo que le eches imaginación al asunto -y de eso andamos sobrados por aquí- y la encuentres incentivos para que se anime el personal. El primero se cae de puro obvio: la final se juega en Gales, ergo hay que vender a SuperBale. Bueno, el muchacho no es un prodigio de la locuacidad, así que tiramos por lo cachas que se nos ha puesto en el año que lleva vistiendo la camiseta blanca. Sabrán los galeses lo que es comer decentemente… Segundo asunto: la portería blanca.

Es nuestro tema favorito del verano al que recurrimos cuando nos flojea la portada de James Rodríguez o no encontramos una excusa lo suficientemente buena para abrir con la estrella colombiana. Ya hemos conseguido que Diego López se marche a Milán, eso sí, como un caballero, sin rajar de nadie aunque dejando caer muy sutilmente que bueno, si hubiera dependido de él, no se hubiera movido del Bernabéu. El siguiente paso es preparar convenientemente la salida de Iker convirtiendo la final de Cardiff en una especie de reválida para el ‘Chico 10‘. Traducido: como la vuelva a liar como en la final de la Champions o en los recientes bolos veraniegos, ya sabe dónde está la puerta de salida. O no.

Como hay que ser previsores en esta vida, siempre hay que tener listo un Plan B por si al icono del madridismo le da por hacer el partido de su vida y salirse. Justificar la salida del icono madridista venido a menos sería algo más complicado, aunque no imposible. La solución a esta posibilidad es fácil: filtrar que el finiquito para echar al capitán vale un pastizal y que no está el Madrid para muchos trotes financieros, después de haber invertido en la BBC trescientos kilos, James Rodríguez y Toni Kross aparte, que son otros 130 del ala. Vamos, que Casilllas se queda un año más para entretener platós de televisión, foros de exaltados y mantener viva la llama del debate sesudo. Y todos tan contentos.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial