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La Liga de Cenicienta
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@TabernaMou | 22-07-2014 | 09:08

Muchos dicen que la Liga del Atlético de Madrid fue un accidente, un cúmulo de casualidades que de cuando en cuando suceden en nuestra competición doméstica, o una especie victoria por incomparecencia de los poderosos, que se tomaron una especie de año sabático. Vaya usted a saber, que en este foro no queremos desmerecer el triunfo rojiblanco, aunque es muy posible que algo de razón tengan esta especie de aguafiestas. La mejor prueba de ello ha sido la reacción de los perjudicados: soltarse el pelo y gastar como si fuese el día del juicio final.

Siempre ha habido clases en nuestra Liga. La aristocracia, formada por los dos grandes; una clase media cada día más esmirriada y, por último, unos valientes que sobreviven en una economía de guerra y que se conforman con ver el sol cada mañana y poder contarlo. Lo normal es que el botín quede repartido entre los de arriba y que alguna migaja caiga a los del piso de abajo, más que nada para tenerlos contentos. Solo en muy raras ocasiones, sucede lo de la pasada temporada, con la transición del post-mourinhismo y del post-guardiolismo y la llegada de Ancelotti, un apagafuegos al que en parte le ha sonreído la fortuna; y del Tata Martino, que aún debe de estar mirando en el mapa de Barcelona para situar el Camp Nou. Mientras, el Atlético del Cholo asomaba la cabeza con jugadores que se aferraban a la segunda oportunidad de sus carreras deportivas o que vivían el mejor año de sus vidas. Lo malo es que este cuento es que, cuando el reloj marca las doce de la medianoche, Cenicienta vuelve a ser el modesto personaje que era.

La reacción de los aristócratas agraviados por los contestones puede variar según los casos. El Barça, por ejemplo, tras el fracaso del exotismo argentino se decidió por buscar en el fondo de armario a su nuevo Guardiola. Entrenador joven que conoce la casa hasta el último rincón y que apuesta por los chavales hasta encontrar a sus nuevos Messi, Xavi o Iniesta. Con paciencia y tiempo, puede resultar. La otra vía es la más contundente, efectiva y, obviamente, la más cara. Eliges al jugador de moda en un Mundial, pagas la cláusula y a correr. En dos años, el Madrid se ha dejado 200 millones por tres jugadores. Una forma muy particular de entender ese invento llamado Fair Play financiero con el que la UEFA pretende auto-engañarse ¿Y qué hace, mientras, Cenicienta? Pues vender al mejor postor lo mejorcito de su escaparate, por mucho que la dirigencia venda a los sufridos seguidores rojiblancos que ellos no negocian y que quien marcha es porque no quiere quedarse. Mentira piadosa, pero mentira a fin de cuentas ¿Qué va a suceder esta próxima temporada? Quién sabe. Lo normal es que el Madrid arrase allá por donde pase con el ejército tan carisísimo que ha montado; que el Barça inicie su operación renove sin prisa, pero sin pausa; y que Cenicienta vuelva a vestirse de guerrillera y con ganas de incordiar, aunque lo tenga cada día más difícil. Las dos madrastras se encargan de ello.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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