img
¿Y ahora quién sobra?
img
@TabernaMou | 17-07-2014 | 08:58

El Madrid ha tenido un problemón esta pasada temporada con la portería. Nada que no supiésemos ya. Se llegó a un acuerdo extraño repartiendo competiciones, pero fue un mal apaño. Si la temporada dura dos semanas más, el vestuario blanco acaba en la página de sucesos. Alguien en el club, con buen criterio, pensó que era hora de resolver de una vez por todas este conflicto ¿La solución? Pues fichar a un tercer guardameta y, además, bueno de narices. Desde luego que la respuesta al problema ha sido imaginativa. A grandes problemas, grandes remedios y si le pones un puntito de originalidad al asunto, mejor todavía.

Es un secreto a voces que Florentino tenía atravesado a Casillas prácticamente desde su aterrizaje salvador en el Madrid. Incompatibilidad de caracteres, lo llaman los abogados en los divorcios. Vamos, que no se soportan. El problema es que una cosa era cargarse a Del Bosque nada más ganar la Liga o señalar la puerta de salida a Fernando Hierro (sorprendente el regreso del hijo pródigo de vuelta a casa) y otra bien distinta era cuestionar al chico 10 del madridismo, a ese yerno que toda madre desearía para su hija, a ese modelo de comportamiento y sensatez. Vamos, que no había forma de meterle mano sin que se notase demasiado. Hasta que el portero de España comenzó a cometer errores.

Lo que vino a continuación es historia y tampoco es plan ponerse a recordar los patinazos de Iker, su fama de topo o el daño que a su imagen hizo el famoso beso de la reportera dicharachera. Este último año ha sido especialmente duro para el chico de Móstoles. Tampoco ha sido un paseo para su rival en el puesto. Quizá peor porque, a fin de cuentas, Diego López ha hecho bien su trabajo y se ha visto en medio de un fuego cruzado sin comerlo ni beberlo de este juego de tronos, versión florentiniana. Lo que pueda pasar en los próximos días es un misterio insondable, así que no descarten nada, por muy descabellado que pueda sonar. Lo mismo abandonan Madrid Casillas y Diego López. Puede que sólo uno cambie de aires. Incluso que se queden los tres para que uno juegue en Liga, otro la Champions y el tercero la Copa del Rey… y todos descontentos.

Se podrá criticar esta solución, pero al menos algo se intenta, que no todos pueden presumir de lo mismo. Miren si no al bueno de Simeone, que cada mañana se despierta con un jugador titular menos. Los propietarios, muy dignos ellos, afirman sin rubor que aquel jugador que se quiera marchar lo tiene fácil: cláusula de rescisión. Y mientras eso dicen, negocian con media Europa para seguir haciendo caja y tapar así los agujeros financieros que ellos mismos han abierto con su gestión. No descarten que Simeone se haga un Conte a la rojiblanca, con un antolñogico mutis por el foro antes de que sea demasiado tarde.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial