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Más alemanes que las salchichas
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@TabernaMou | 09-07-2014 | 08:39

Feliz descubrimiento el de la pasada noche. Fue como una iluminación divina. De repente, muchos en este país han abrazado la verdadera fe futbolera. Nos gusta Alemania, qué narices. Nos ha costado, pero por fin hemos encontrado la verdad ¿Que levante la mano quien no tuviera antes del partido de ayer una manía persecutoria contra los cabeza cuadrada de Merkel y compañía? Lo que no consiga el fútbol, no lo logra nadie. Somos más alemanes que la Puerta de Brandenburgo, que la cerveza rubia a temperatura ambiente tirando a pis de mono, que las salchichas de Frankfurt y, los más adeptos e incondicionales, más alemanes que el chucrut y los pepinillos agridulces. Anoche la gozamos con el 7-1 a Brasil porque, qué narices, teníamos muchas ganas a los brasileiros y, ya se sabe, los enemigos de mis enemigos, son mis amigos.

Estábamos penando aquí en casa por la defunción del tiqui taca, con verdaderos tratados tipo tesis doctoral sobre el fraude del juego de toque, la fantasía con el balón y las maravillas que encandilaron a medio mundo; totalmente resignados a que aquí lo que triunfa es el juego pestoso, ultradefensivo, resultadista y más aburrido que una convención de ovejas en plena siesta de verano cuando ¡Oh, sorpresa! descubrimos con asombro y satisfacción que hemos creado escuela y que tenemos a un heredero digno del legado de La Roja: Alemania. Sí, como oyen. Alemania es la garante de la continuidad de la magia de los Iniesta, Xabi Alonso, Xavi Hernandez y demás genios de la pelota. Ahora somos todos unos entregados entusiastas de Muller, Khedira, Kroos y ese muchacho tan grandote y rubio que tiene un nombre tan largo e impronunciable -lo nuestro con los idiomas es patológico- pero al que llaman Basti, para hacerlo más sencillo.

Decime qué se siete‘, bromeaba Maradona a costa de los vecinos que visten de amarillo y a los que los argentinos tienen una manía -mutua- bastante considerable. No somos los únicos que teníamos apuntada la matrícula de Brasil en este Mundial. Bueno, nosotros desde antes, que hace un año en la Confederaciones, ese bodrio-torneo que se ha inventado la FIFA para sacar todavía más pasta, ya nos ridiculizaron y atizaron con ganas. Fue caer en la fase de grupos y venirse arriba otra vez. El honor, aunque haya sido por delegación, ha quedado convenientemente vengado. Desde hoy, prometemos ser buenos chicos, no hablar mal de la señora cancillera, elegir marcas alemanas cuando cambiemos de coche y echar la culpa de la crisis y de nuestros males al tipo ese feo de bigote que se llama Scolari. Palabra.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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