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El fraude del tiqui-taca ha muerto
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@TabernaMou | 13-03-2014 | 10:37

A ver si se aclaran, que los parroquianos de esta Taberna estamos sobresaltados y confundidos. Ahora resulta que el tiqui taca, la seña de identidad de la mejor selección del mundo mundial, inspirada en el Barça triunfal, ese que lo ganaba todo y ponía en pie a estadios de medio mundo, no este sucedáneo que padecemos hoy, es un soberano coñazo que aburre a las ovejas y anestesia al personal más que un chute de Orfidal Forte en vena ¿No habíamos quedado que ese juego preciosista, de toque, esmero en el trato al balón y talento era lo que diferenciaba al fútbol moderno de las tosquedades pasadas que no conducían a nada? Al parecer, no. A Beckenbauer no le gusta y junto al Káiser, los coros y danzas del anti-guardiolismo militante que aun habita en este país ¿Estará también Florentino tras la campaña?


A lo que se ve, por aquí vuelve a resucitar la versión más ortodoxa y clásica del fútbol español, el de la furia, el arrojo, la batalla campal, tosca, sin brillo pero cargada de épica. El fútbol de la defensa férrea, el mediocampo directo y el delantero tosco, pero con la cabeza vendada para cortar la hemorragia del fragor de la batalla. Eso es lo que nos mola. Lo de Iniesta, Xavi, Alonso (cuando no le da por disfrazarse de Marine en combate) y demás miembros de la Cofradía del Toque, fue un accidente del pasado que consentimos y aplaudimos solo porque hizo a este país campeón del Mundo y de Europa. Al Kaiser le aburre ese tipo de juego como a cualquier mortal una película finlandesa sobre la cría del reno en Laponia, en versión original subtitulada. Y nosotros, obnubilados como andamos con lo que se diga desde la poderosa Alemania, compramos el mensaje con entusiasmo y dedicación. Con un par.

Ganar, ganar, ganar y ganar, que decía el añorado Luis Aragonés, es la única consigna, lo único que vale. La historia solo tiene memoria para el ganador, no para el finalista. Ni siquiera se recuerda si ese día de gloria el ganador jugó bien o mal o si el índice de bostezos fue elevado o menor. Lo demás, parafraseando a Gil, es ‘chau, chau‘. Pero como por aquí tenemos la contradicción y el criticar por deporte nacional en los genes, nos crecemos cuando se trata de enredar y encontrar peros. Han caído entrenadores siendo líderes porque el equipo aburría (Antic con Ramón Mendoza); adorado, primero, y puesto a parir, después a Clemente por su proverbial ‘patapum, p’arriba‘; ídem con Camacho y su apuesta cañí; negado el pan y la sal a Luis por obsoleto y eso que ganó un europeo. Del Marqués de Salamanca, ni hablamos. Floro pasó del ‘queso mecánico’ a wisper XL. Valdano de adelantado a su tiempo a rapsoda imitador de Corín Tellado. Cruyff de inventor del ‘Dream Team’ a máster en conspiraciones varias. Hasta a Simeone le critican por su discurso prudente, del día a día y alejado del cartel de favorito con 600 millones de presupuesto menos que sus rivales. Nos va más la marcha que a Jesé el reggaetón o a Évole las entrevistas imposibles con Florentino.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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