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Bodas, Bautizos y Comuniones
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@TabernaMou | 27-02-2014 | 10:50

Ni el más optimista de los seguidores blancos soñaba al inicio de esta larguísima temporada con tener al equipo a estas alturas en esta idílica situación. No es descabellado afirmar que el Real Madrid puede hacerse este año con los tres grandes. Por resultados, juego, capacidad probada de superar la presión de ir primero por detrás y ahora por delante en la clasificación con nulo margen de error, el Real Madrid es a día de hoy el mejor candidato para culminar un año de ensueño. La Liga es suya, salvo error u omisión. La Copa es posible, al ser una jornada de fútbol tan peculiar como impredecible. La Champions es factible, a pesar de los muchos obstáculos del camino, resueltos por ahora con una envidiable facilidad, como se demostró con el vendaval que azotó vestido de naranja al Schalke. Añadan el estado de gracia tocado por la divinidad de Cristiano, el reencuentro con el mejor Bale, la vuelta al redil de Benzema, el cerebro prodigioso de Alonso, la pérdida de la timidez inicial de Illara o Isco, el desparpajo de Jesé y la seguridad a prueba de bombas de sus dos porteros para completar un panorama que invita al optimismo. O debería.


Las redes sociales son un termómetro a tiempo real de lo que siente y padece el personal en las que descubres historias bastante curiosas. Ganar por 6 a 1 en un partido de Champions, rompiendo además una racha tan rancia que apestaba ante los equipos alemanes no parecía tener demasiado mérito. Por un lado, nos encontramos a los negacionistas, aquellos que restaban el valor de la victoria alegando que la Bundesliga es peor que una liga de Solteros contra Casados. Meter seis a los ex de Raúl era como golear a un equipo de barrio. Por otro, los anti-mourinhistas, sector ‘Soy más de Casillas que la Carbonero‘, que no pararon toda la noche de reivindicar al mejor portero del mundo mundial, en palabras de Toni Grande, tras la humillación a la que le sometió el pérfido portugués . Diego López se va a dejar un pastizal en psicoanálisis para llegar cuerdo al final del año. Para terminar, el insaciable, el vengativo, el rencoroso que tiene desde hace tiempo una espina clavada en el corazón y no sabe cómo quitársela de encima. A este grupo el partido contra el Schalke le tocaba un pie e iban más allá. Queremos sangre en cuartos de final, queremos al Bayern de Guardiola, al equipo de los ‘valors’ disfrazados de bebedores bávaros de cerveza para saldar viejas deudas. Sed de venganza a la que también se unieron algunos exaltados que, aprovechando el éxtasis de la hemorragia goleadora, reclamaban también vendetta ante el Chelsea de Mou, ese abyecto personaje cargado de ego (para que un francés llame a alguien ególatra, imaginen cómo se las gasta el personaje) que estuvo muy cerca de destrozar al madridismo, para que mordiera el amargo polvo de la derrota. A veces nos daba la impresión de que en lugar de estar disfrutando de Benzema, Bale, Cristiano, desde hoy Bestial, Bárbaro, Colosal para la prensa oficial, estábamos en el más vulgar de los Bodas, Bautizos y Comuniones.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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