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¿Un Clásico o un Coñazo?
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@TabernaMou | 13-02-2014 | 10:04

¿Son un fiasco nuestras ligas y copas de fútbol y de baloncesto? ¿La Copa empieza a ser un Clásico, como sostiene Antonio Mora, o un soberano coñazo, como piensa cada vez más gente? Mucho se habla durante estos días del modelo de competición de nuestro fútbol. Si es atractiva o un soberano pestiño una liga en la que sólo parecen tener interés los dos partidos que juegan entre sí los grandes; si se han cargado la Copa con el doble partido dejando, como se vio en el Calderón o en Anoeta, casi sin interés los encuentros de vuelta; si se debería igualar más el nivel de una Liga en la que la mayoría de clubes vegeta con presupuestos equivalentes a lo que un solo club ha pagado por un solo jugador; si el control de los árbitros debería estar bajo el paraguas de la Liga, en lugar de estar bajo la larga sombra de la Federación, una de las instituciones más opacas en un mundillo en el que la transparencia no es precisamente una de sus virtudes. Recurrente debate, pero devaluado por ser interesado y solo planteado cuando coincide sospechosamente en el tiempo con duras polémicas arbitrales y la celebración de uno de los acontecimientos deportivos más atractivos del calendario: la Copa del Rey de baloncesto, al parecer el paradigma de la emoción, igualdad y competición atractiva. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.


La Copa del Rey, efectivamente, es un torneo precioso para el espectador. Ocho equipos reunidos en una ciudad para jugarse en título en tres partidos durante cuatro días…para disputar la final, de nuevo, los dos grandes, Madrid y Barcelona, los dos equipos subsidiados por el gigante fútbol, con presupuestos astronómicos contra los que nadie puede competir y tras haber alcanzado la final tras propinar sonoras y sonrojantes palizas a sus rivales. Por no hablar del maltrato sistemático por una televisión, más pendiente de que no haya prórroga para no tener que cortar abruptamente el partido para conectar el Telediario, que de repetir para recrearse el último triple ganador de Llull. Al final, la audiencia respondió con casi dos millones y medio de espectadores… el décimo programa más visto del domingo, por debajo de Aida, los Goya, Salvados o los Telediarios. Con razón el realizador rezaba para que no hubiera prórroga. Un espejismo. Esta semana vuelve la rutina al basquet, con Euroliga y ACB y audiencias que caerán inexorablemente en picado ¿Es este, entonces, el modelo que debería seguir el fútbol?

En cuanto a los árbitros, es tan pesado y aburrido por cíclico y cínico el debate que ya cansa. Los grandes se quejan cuando les perjudican. Reclaman neveras del tamaño de Pescanova cuando les birlan un penalti claro. Piden reformas radicales del colectivo arbitral solo si ven peligrar un título por un gol no dado por válido o por la expulsión de su jugador estrella. Claman al cielo cuando se sienten perjudicados un domingo, pero miran hacia otro lado cuando se ven beneficiados solo tres días después por un arbitraje calamitoso. Como ven, la seriedad no acompaña al comportamiento de los clubes de fútbol. Los mismos que hoy lloran y se quejan por lo malo que es el arbitraje en España, son quienes han fomentado la pervivencia de este perverso y nada trasparente sistema por sus odios cainitas y sus mentalidad provinciana.

No es fácil dar con la clave para que nuestros dos grandes deportes colectivos recuperen su atractivo y una mayor dosis de emoción que evite que todos tengamos claro quiénes van a ganar antes de que arranque el largo camino hacia el título. Quizá si nos fijáramos en otros países, otros campeonatos, con un reparto más igualitario de los ingresos por televisión, un tope salarial para agudizar el ingenio de los secretarios técnicos, un arbitraje profesional e independiente, horarios en los que se piense más en los espectadores y no en las parrillas de televisión; precios asequibles para volver a recuperar al aficionado perdido y unos calendarios más racionales, quizá, solo quizá, se podría lograr este propósito. La duda es si quienes han de hacerlo estarán a la altura de las circunstancias. No hay razones para el optimismo. El Baloncesto, sin ir más lejos, hace meses que no son capaces ni de ponerse de acuerdo para elegir a su presidente.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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