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El Balón de Oro, con el patrocinio de Kleenex
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@TabernaMou | 14-01-2014 | 09:25

Si Kleenex llega a saber lo que iba a suceder en la gala del Balón de Oro, de cabeza se tiraba a patrocinar el evento ¡Cuánta lágrima por segundo derramada! Eso sí, todo muy tierno, muy sentido y muy bonito. Por poner un pero, que ya saben lo tikismikis que somos en esta Taberna, si de nosotros hubiera dependido, habríamos subido al estrado a Penélope Cruz para pronunciar el ‘The winer is’ y que gritase con toda su alma un Cristiaaaaaanoooooo, que retumbara en la sala de la ceremonia. Pelé, qué quieren que les diga, muy apañado, mítico y todas esas cosas, pero más soso que un pan sin sal. Por lo demás, emotivo no, lo siguiente. Cristiano llorando a moco tendido, su madre emocionada y buscando desesperadamente un panuelo XXXL; el nieto también, aunque no por el premio de papá, sino porque no le dejaban jugar con ese balón dorado tan chulo; el presidente blanco, que por fin se llevaba una alegría y que se contuvo, aunque le costó lo suyo, que para circunspectos, no hay quien gane a Florentino. También lloraban desconsolados los del gremio de diseñadores de moda, porque se les había colocado un ‘calatrava‘ en la indefinible chaqueta de Leo Messi; o Frank Ribery, nervioso perdido, buscando a tientas bajo su asiento un chaleco salvavidas ante el torrente lacrimógeno que amenazaba con alcanzarle. Todo más tierno que el Día de la Madre.

Estaba tan claro a quién iban a conceder el Balón de Oro que es de justicia reconocer lo bien que disimularon todos los implicados en la ceremonia. Casi mejor que esa sobrina que se vuelve loca de sorpresa cuando le entregas el regalo de Reyes que, curiosamente, ella misma había elegido contigo ¡Qué sorpresaaaaa, no me lo esperabaaaa! Pues igual. Tan inesperado fue el fallo del ganador que, cinco minutos después de conocerse que el agraciado era Cristiano, ya se promocionaba la bufanda de Cristiano desde un conocido periódico deportivo madrileño ¿A que somos unos maestros en la improvisación? Ya en sus quioscos con la consiguiente cartilla. Algo se podía sospechar, claro. La foto enviada por el Real Madrid con la sonrisa de oreja a oreja de Cristiano camino de Zurich era toda una declaración de intenciones. Normal. Tal y como estaba el patio entre el portugués y Chiquito Blatter, como para hacer viajar al muchacho para nada. Se come al capo de la FIFA, siempre a una prudente distancia de Ronaldo durante la entrega del trofeo, vaya a ser que se le escapara una colleja al señorito del fútbol mundial.

La Yihad Ronaldista tuvo también su día de gloria. Estaban desatados maquinando la mejor portada o la mejor pose con la bufanda blanca y el nombre grabado del jugador. Era de Justicia que Cristiano ganara el Balón de Oro por tres argumentos incontestables: 1. Es el mejor. 2. Es el mejor del mundo. 3. Es el mejor porque lo digo yo ¿Que no ha ganado nada el pasado año, que Ribery o Messi se lo merecían por títulos mucho más que el portugués? Pues que se ponga a la cola junto a Xavi e Iniesta, que incluso ganaron un Mundial y se quedaron con las ganas. Solo les faltó añadir que se quedaron con las ganas porque tenían que dar por decreto el Balón a un enano llamado Messi…pero se contuvieron. Así que, todos contentos. Bueno, todos no. Ramón Calderón, el ex presidente madridista y gran olvidado en esta historia, se ocupó toda tarde de reivindicar que fue él y no Florentino, quien tuvo el mérito de traer a Cristiano al Madrid. Con escasa fortuna. Ya saben. Si no sales en la foto, aunque sea llorando…

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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