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La masa enfurecida
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@TabernaMou | 09-01-2014 | 10:39

Posiblemente sea injusto, pero ayer el fútbol español fue noticia en medio mundo gracias al asalto del palco de El Sardinero por parte de un grupo de ultras de la llamada Grada Joven racinguista. Original y civilizada manera de protestar que nos sitúa en la órbita de los países bananeros, esos que resuelven los problemas por la vía de la intimidación y que convencen al resto con argumentos tan contundentes como la violencia física y elemental. Instructivo, reconfortante y muy educativo. Es lo que tiene la deriva hacia el abismo en la que están metidos muchas históricas instituciones de nuestro fútbol, al mismo borde de la extinción y, en algunos casos, en manos de trileros oportunistas, como parece que es el del Racing de Santander.



De aquellos barros, estos lodos. Gestiones dudosas, imposibles e irracionales que, mientras el ladrillo seguía llenando a espuertas la caja, mantenía artificialmente un invento llamado fútbol con el beneplácito, entusiasmo y bendición de una masa agradecida y ahora molesta, cabreada, violenta y enfurecida. Los mismos que ayer agredían al pobre diablo que ocupa el palco, anteayer jaleaban hasta perder la voz a la gran esperanza blanca del club de sus amores, el tipo que iba a salvar a la centenaria institución y a preservar la esencia de los amados colores. Nada nuevo bajo este sol de irracionalidad que es el fútbol español que se sostiene con unos alfileres cada día más endebles.

Ayer se vivió en Santander un episodio más de las perniciosas consecuencias y efectos secundarios que tiene el crear, alimentar y proteger hasta que se independiza y sale de casa al monstruo radical. Los extraños maridajes entre el poder y los sicarios protectores de la esencia más pura, o eso venden ellos, de un club deportivo. Algunos, aunque tarde, se han hartado del hijo violento y le han puesto de patitas en la calle, cerrando la puerta del fondo sur del estadio. Sin embargo, lo realmente inquietante es el apoyo que estos violentos reciben por parte de un sector importante de la grada, comprensivos con estas actitudes rufianescas en un mal entendido quiero y no puedo, aplaudiendo la ¿valentía? ultra ante la injusticia de presidentes impostores, jugadores poco implicados, entrenadores cabezotas o, en general, de todo aquel que no responda a las expectativas. Son muchos los ejemplos de entrenadores o futbolistas que han pactado con este diablo para poder regresar a casa después de los partidos sin tener que mirar hacia atrás. Queremos suponer que la nada gratificante imagen que el mundo del fútbol recibió anoche desde Santander les hará reflexionar.

Afortunadamente, la noche de copa no solo mostró su rostro más zafio. También nos regaló el regreso del mejor jugador del mundo, capaz de hacer fantasía con un balón, de ilusionar a todo un estadio o hacer ponerse de pie a los rivales, rendidos ante la evidencia del genio. La peor noticia para el Atlético ante el espectacular partido que se vivirá este sábado en el Calderón con media liga en juego. Muchos dirán -y tendrán razón- que el Barça ha ganado con Messi recuperándose en Argentina de su lesión, pero nadie podrá negar que este espectáculo no se puede permitir el lujo de no contar con sus mejores artistas. Todos salimos ganando. Hasta la masa enfurecida.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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