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¿Quién paga la juerga de hacerte un nuevo estadio?
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@TabernaMou | 12-12-2013 | 13:36

Damos por sentado que habrá quien considere un pobre ejercicio de demagogia estas líneas. En su derecho estará, pero después tendrá que explicarnos qué le parece que en medio de la peor crisis económica que ha vivido y aún vive este país, el fútbol español se haya metido en una carrera enloquecida por ver quién tiene el estadio más grande, más bonito o más moderno, porque somos muchos los que no lo alcanzamos a comprender. Al menos, con la que nos está cayendo y no parece que tenga pinta de amainar.

El argumento empleado por los visionarios dirigentes es simple: a mayor aforo, más ingresos ergo más volumen de negocio. Razonamiento discutible, especialmente si eres el Getafe, en manos de un enemigo declarado del aficionado por los precios de las localidades, más caras que las del Bayern de Munich y que tiene las peores entradas en Primera División ¿Para qué necesitan los azulones un nuevo estadio si no logran llenar el Alfonso Pérez Muñoz? Realmente absurdo. El Barça también se ha embarcado en esta locura. De repente, el Camp Nou se ha convertido en un estadio viejo, incómodo y obsoleto que hay que remodelar o, mejor aún, construir uno nuevo, mejor y con mayor capacidad. Trescientos millones de euros es la diferencia entre arreglar y comenzar de cero. Atención, pregunta: ¿y quién paga esta juerga?

Hace años, no tantos como a algunos parece, el Valencia vivía la locura del boom del ladrillo por lo que decidió construir un nuevo campo con los parabienes y el aval de los poderes públicos. Cualquier cosa vale con tal de salir en la foto, bien dando vueltas con Alonso en un Ferrari, bien cortando la cinta en la inauguración. Hasta que el petardo explotó, dejando una pella de 276 millones de euros, un estadio empantanado desde hace cuatro años, un banco desesperado por cobrar la deuda que alguien le obligó a asumir y que, salvo que se ponga a la venta el club, difícilmente va a poder cobrar; y un presidente que no está dispuesto a colocar en el fútbol el euro libre que le queda del presupuesto mientras recorta en hospitales o colegios. De cara al ciudadano votante, da mala imagen ¿Dónde están los brillantes gestores? ¿Alguien ha exigido alguna responsabilidad? Nos tememos que no. Ojo, que los dueños del Valencia, qué ironía, es una entidad bancaria intervenida por el Estado.
El Atlético de Madrid también está en una situación parecida, aunque con matices. Su estadio, el Vicente Calderón, se encuentra sobre una de las carreteras de circunvalación de la ciudad de Madrid. El plan era, sobre el papel, brillante: el Atlético se marcha, el Ayuntamiento recalifica el terreno, se construye en el solar dejado por el estadio y la antigua fábrica de una cervecera y con las enormes plusvalías generadas, se financia el soterramiento de la M30 y se reconstruye el nuevo hogar de los rojiblancos, el estadio de La Peineta, faraónico proyecto infrautilizado que ha quedado como plató para anuncios de publicidad y pruebas de la policía. Millones de euros arrojados por la ventana. El problema es que este magnífico plan fue diseñado en medio de la vorágine y locura del ladrillo y, a día de hoy, aquellos que pudieron en si momento estar interesados en el pelotazo, o bien no tienen financiación o, directamente, han quebrado. Dicen que en un par de años el Atlético se muda, aunque pocos confían en que esta vez será la buena.

El Real Madrid ha anunciado que este próximo verano comenzarán las obras de remodelación del Bernabéu tras resolver problemas legales pendientes. Cuatrocientos millones de euros para poner un techo y construir un hotel y un centro comercial en el nuevo recinto madridista. Remodelar el Camp Nou costaría trescientos millones de euros. Edificar un nuevo campo en la Diagonal, el doble. Según los datos de la última Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de riesgo de pobreza en la población española se sitúa este 2013 en el 21,6%. El 16,9% de los hogares españoles reconocen que tienen muchas dificultades para poder lograr llegar a fin de mes ¿Demagogia?

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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