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Michel Platini y el ojo de halcón
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@TabernaMou | 18-11-2013 | 09:13

Puede ser que ya me haya hecho viejo, ha dicho Michel Platini en Moscú para justificar su alergia al uso de la tecnología en el fútbol. Viejo, obsoleto, trasnochado y sospechosamente interesado, añadiríamos desde esta Taberna, para definir a este peculiar Pequeño Napoleón que dirige el fútbol europeo. Puede que sea una teoría absurda, pero estamos convencidos de que tanta animadversión por la renovación en la UEFA viene dada por el temor a perder el chollo, el poder y la enorme capacidad de manipulación con la que cuentan los prebostes del balompié en el Viejo Continente. Nos explicamos.

Un árbitro puede cometer un error ya que tiene que tomar decisiones, muchas veces trascendentes, en décimas de segundo. El Factor Humano, lo llaman. Sin embargo, hay deportes que han solventado este problema con el apoyo de los llamados árbitros de televisión, que asesoran al principal en la toma de decisiones sin que por ello se menoscabe su autoridad o se penalice el espectáculo. Tenis o rugby son dos ejemplos en los que se asume con normalidad parar el juego, consultar el monitor y dar el veredicto final sin que por ello nadie se altere o proteste. Cuando dejas exclusivamente en el criterio de una sola persona el ejercicio de impartir justicia en una cancha, se abre peligrosamente la puerta a la manipulación del resultado, desvirtuando la pureza de la competición. Quien controla el arbitraje, controla el fútbol.

La Francia de Platini -¡Hombre, qué casualidad!-, se coló de forma irregular en el Mundial de Sudáfrica, cuando el árbitro sueco Martin Hanson dio por válido un gol de Thierry Henry ante Irlanda tras haberse apoyado claramente con la mano. Justicia poética debió de ser la guerra civil posterior montada por los galos. España, sin ir más lejos, fue eliminada en el Mundial de Corea al perder con los anfitriones en un partido dirigido por el egipcio Ghamar Al Ghandour y calificado por la prensa española, literal, como un robo. Mucho ruido en España e Irlanda, especialmente por parte de los medios, y poco más. La vida sigue y no convenía ponerse a mal con los amos del fútbol, amos, dueños y señores de esta poderosa República Bananera en la que no se admite intromisión alguna, ni siquiera de los gobiernos legítimamente elegidos por los ciudadanos. Son muchas las naciones amenazadas con ser expulsadas de FIFA o UEFA por las llamadas ‘injerencias’ políticas del gobierno de turno, como bien saben peruanos, mexicanos, caboverdianos y demás afectados. Cualquiera es el guapo, debieron de pensar los pobres irlandeses, levanta la voz por el atraco en el Parque de los Príncipes.

Michel Platini, a falta de tecnología, aboga por el modelo italiano del quinto árbitro, alegando que se han reducido los errores arbitrales en un 50%. Curiosa argumentación del capo de la UEFA frente a la mayoritaria creencia popular de que en España, el cuarto árbitro es un florero que se dedica exclusivamente a levantar el luminoso de los cambios y tiempo añadido e incordiar a los entrenadores cuando se salen del área técnica. Eso sí, los clubes españoles, ni mu, vaya a ser que don Victoriano te mande a un Muñiz Fernández en buen estado y te amargue la tarde dominical, que ya se sabe que la Justicia es ciega, todos los árbitros son fenomenales, los errores están democráticamente repartidos, se pita por igual a grandes y pequeños, lo que un domingo te dan, te lo quitan en el siguiente partido, y los Reyes Magos vienen de Oriente y no son los padres de la criatura. Ya saben por dónde pueden meterse el ‘ojo de halcón’

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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