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Gafas, embarazos y hermanas cantantes
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@TabernaMou | 16-09-2013 | 10:25

Vaya, vaya, vaya. Ahora resulta que el problema de Ancelotti es que no se sabe a qué juega este equipo, a pesar de contar en la plantilla con los futbolistas más caros del planeta futbolero. Todo un misterio que rompe las teorías presidenciales que afirmaban como dogma de fe, adoptado con enorme entusiasmo por los escribanos de la causa blanca, que hasta un taxista puede dirigir a un equipo lleno de galácticos. La cruda realidad sigue empeñada en amargar la existencia de la superioridad, por mucho que se improvise una renovación ce contrato para tapar un ramplón empate.

Ha sido una semana realmente impactante. Aún conmocionados por las inquietantes dudas de la novia de España sobre el lugar de nacimiento de su primogénito, el remate venía de la mano de Cristiano Ronaldo, además, con una doble ración. Por un lado, el intenso debate sobre la graduación o no de las gafas del astro portugués y, por otro, la incógnita inquietante sobre quién fue el profesor de canto y baile de su hermana, Katia, en plena gira promocional de su nueva creación ¿artística? El momento Singing in The Rain que nos ofreció en el programa de María Teresa Campos rivaliza seriamente con el Relaxing Cup de café con leche de las narices. No hay nada como hacer coincidir en tiempo y espacio un embarazo mediático, una renovación de contrato en un escenario montado a mata caballo y una hermana haciendo gorgoritos por la tele para tener entretenido al personal y que no se pregunte lo que muchos comienzan a cuestionarse: ¿a qué juega el Madrid?
Lo que en medio mundo se consideraría como algo normal, por estos lares es una catástrofe de proporciones cósmicas. Cuando un club deportivo se maneja por criterios que muchas veces poco o nada tienen que ver con el deporte, se entiende que se viva instalado en un ataque de nervios constante y permanente. Que te dejes un pastizal en fichar, después de haber borrado de la faz de Chamartín todo vestigio del pasado mourinhista y no arrasar hasta en los partidos de entrenamiento, es como aquel que se compra un Ferrari y nada más salir del concesionario quiere ponerse a 250 en la autopista. Por muy pintón que sea el cochazo, necesitas un mínimo rodaje al inicio, especialmente cuando el conductor, por muchos años de carné y acostumbrado a coches de alta gama, se pone por primera vez al volante de este coche tan particular. Mientras, el Club de Fans de Mou pasándoselo bomba todo el fin de semana a costa de la castaña de partido en El Madrigal. Efímera alegría por el mal ajeno porque el día que comience a correr de verdad este equipo, va a tener que usar el retrovisor para contemplar a sus rivales. Hasta entonces, a debatir chorradas y asistir como simples altavoces de la propaganda oficial a renovaciones de las que no se conoce el menor detalle, ya saben, detalles sin importancia como salarios, derechos de imagen o tributaciones al fisco. Eso, al parecer, no interesa al personal. Y Jorge Mendes más feliz que una perdiz. Clink, clink, caja.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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