img
¿Pondrías la mano en el fuego por los deportistas?
img
@TabernaMou | 15-07-2013 | 16:23

Hay días en los que defender la limpieza del deporte y la honestidad de los deportistas se hace muy cuesta arriba. Me temo que hemos llegado a ese punto de no retorno en el que la credibilidad del deporte está más baja que la Fosa de las Marianas y ya nadie confía en nadie. Este pasado domingo fue uno de esos días asquerosos en los que te planteas muy seriamente si merece la pena mantener esta farsa o, por el contrario, merece más la pena quitarse la careta, dejarse de hipocresías, permitir que cada cual se meta en el cuerpo lo que le venga en gana y que el último en salir tenga la amabilidad de apagar la luz.

Lo de Powell y Gay es grave, duro, descorazonador e inquietante. Dos mitos, dos ídolos de millones de personas, cazados por tramposos. El jamaicano ha reconocido el positivo, pero no haber hecho trampas en un alarde de cinismo realmente repugnante. Quiero colaborar con las autoridades para saber cómo llegó el estimulante a su organismo, ha comentado uno de los tipos más veloces del planeta, como si el Oxilofrine viajara por el éter sin control alguno o Asafa Powell hubiera estado en estado hipnótico mientras un malvado entrenador le metía en vena los octanos extra para correr aún más rápido. Y no es el único del grupo de atletas jamaicanos sobre los que planea la sombra de la sospecha, haciendo que uno se pregunte si los caribeños se van a convertir en la nueva DDR del dopaje.
También ha caído Tyson Gay aunque, para variar, ha responsabilizado de su positivo al amigo traidor de turno, ese que le suministró lo que no debía, alguien en el que debía tener una confianza tan ciega que si le hubiese pedido que se arrojara por un puente, no hubiera dudado. Lo gracioso de este asunto es la corte de especialistas o pseudoespecialistas que ya aventuraban que esto se veía venir, que las lesiones del velocista americano, sus apariciones y desapariciones, eran sospechosas ¿Qué credibilidad tiene, entonces, el atletismo? Eso sí, los presuntos limpios, esos que se indignan porque a todos se les mete en el mismo saco, se les llena la boca de indignación y dignidad olvidando, qué frágil es la memoria, la fallida Operación Galgo, la senadora absuelta a pesar de grabaciones escandalosas, los doctores del chute a la carta y de postre plasma centrifugado o los gurús del entrenamiento, esos que afirmaban sin despeinar su rizada cabellera que eres tonto si piensas que las marcas de Usain Bolt las hace sin ayuda. Al menos, este entrenador no insultó la inteligencia del personal.
Las consecuencias de tanta delincuencia deportiva organizada son de largo recorrido y, ahora que estamos en el desenlace del Tour de Francia, provocan que los Landis, Contador, Armstrong y compañía, hagan que después de una etapa grandiosa de Froome, la rueda de prensa posterior a coronar el Mont Ventoux se centre, casi en exclusiva, a preguntas directas a la yugular del corredor británico sobre qué se ha metido en el cuerpo para haber podido ofrecer, sin apenas equipo, el enorme recital del domingo. Con sinceridad, ¿pondrías tu mano en el fuego por ellos?

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial