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Los Universos de la FIFA
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@TabernaMou | 02-07-2013 | 12:56

Dos imágenes han quedado en la retina de la Copa Confederaciones: la amarga derrota de España y las revueltas populares que han rodeado a toda la competición. Del batacazo deportivo se ha dicho prácticamente todo, sin embargo, muchos se preguntan todavía qué está sucediendo en Brasil para vivir esta especie de estado de sitio y, sobre todo, por qué la FIFA decidió otorgar la organización de este evento y del próximo Mundial a un país que, como se ha podido comprobar, no está aun a la altura de las circunstancias.

¿Por qué protesta la gente en Brasil? De todo un poco. Un profesor universitario español con diez años de estancia en Recife y agudo observador de la realidad brasileña, Alberto Miranda, nos habla de la obscena desigualdad social del país. Un maestro, por ejemplo, tiene un salario medio de 800 reales, algo más de 300€ al cambio, un privilegiado comparado con casi la mitad de la población que tiene que vivir con poco más de 160€ mensuales. Sao Paulo es la décima ciudad más cara del mundo en la que un café, por poner un ejemplo, cuesta 1,70€. La otra cara de la moneda es ese 10% de ricos o profesionales altamente cualificados que ganan incluso más que en Europa (un médico con cierto prestigio puede alcanzar fácilmente 4600€ al mes). La falta de seguridad es un problema endémico en este gigantesco país (la selección padeció, como muchos, la visita de los amigos de lo ajeno), al igual que la corrupción política, insoportable en palabras de este profesor. Lo llamativo es que Brasil es un país con enormes recursos económicos en el que fluye el dinero en abundancia. Lo contradictorio es que las infraestructuras son, en muchas ocasiones, tercermundistas; el transporte público, caro y deficiente; y la educación y sanidad públicas, casi de caridad ¿Dónde, pues, acaban todos estos fondos? Desde luego, a los fines para los que estaban destinados, no. Tampoco el dinero previsto para acondicionar estadios, accesos, transporte y demás logística propia de una competición de envergadura, como también han podido comprobar las selecciones participantes en la Confederaciones.
La FIFA es una máquina ingente de hacer dinero y, como se ha dicho siempre, el dinero no tiene color ni tampoco ideología. En el periodo de 4 años del Mundial de Sudáfrica, el imperio de Blatter ha tenido unos beneficios de 631 millones de dólares, un 50% más que el cuatrienio anterior. El torneo sudafricano generó unos ingresos de 3890 millones de dólares, el 93% del presupuesto de la FIFA. Datos oficiales y públicos ¿Es o no es un lucrativo negocio la Copa del Mundo? Los dos próximos países anfitriones de este acontecimiento global están en la lista de las naciones más ricas del planeta. Curiosamente, tanto Rusia como Qatar no se encuentran entre los lugares más respetuosos con los derechos humanos o con menor índice de corrupción. En el Informe Anual de Amnistía Internacional, se señalan los problemas de libertad de expresión, asociación y reunión en Rusia, además de los numerosos casos denunciados de tortura y malos tratos y con escasas garantías judiciales. Sobre el pequeño Emirato, A.I. pone de relieve las restricciones en la libertad de expresión, el escaso respeto a los derechos de las mujeres y la explotación, casi esclavitud, de los trabajadores inmigrantes. Por lo que parece, a la FIFA no incluye este tipo de informes a la hora de elegir a los países organizadores.
Brasil no estaba lista para que se celebrara la Confederaciones y llegará, si llega, muy justa al Mundial del próximo verano ¿Importa? Da la impresión de que no. Ni tampoco la imagen terrible de un estadio grandioso como Maracaná tomado, literalmente, por la policía, con el fútbol, el brillo y el olor del dinero a un lado de la muralla de seguridad; y las decenas de miles de manifestantes indignados al otro lado. Los universos paralelos. Tranquilos. Todo quedará en el olvido cuando se presenten las cuentas de resultados. ¡Clinc, clinc, caja!

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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