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Somos como somos
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@TabernaMou | 10-06-2013 | 10:07

No sabemos si a Rafa Nadal le hace gracia o no la instrumentalización que algunos hacen de sus triunfos. Se supone que un mito está por encima de los miserables que se unen y apropian de las victorias ajenas y son capaces de lo que sea por aparecer en la foto. Esos mismos que dejan huérfano al derrotado, condenándole al olvido. Muchos han querido hacer de este Roland Garros tan especial para el mejor deportista español de la historia un episodio brillante de la Marca España, un compendio de los valores que adornan a nuestro deprimido país y un mensaje de optimismo en medio de tanta desolación. Estamos seguros de que ayer todos los españolitos, sin excepciones, disfrutaron como locos con Nadal. También lo estamos de que los lunes, para muchos, siguen siendo los lunes al sol y que nada ha cambiado en sus complicadas existencias.

Nadal es un tipo sensato que con 27 años es plenamente consciente de en qué mundo está y cómo funcionan por aquí las cosas. Hace apenas seis meses muchos daban por finiquitado el reinado del mallorquín. Hoy han desertado y vuelto a subirse al carro ganador. Es lo fácil. Ayer decía que estamos malacostumbrados a vivir situaciones como estas, un Roland Garros más, un Tour más, un Mundial de fútbol más, un anillo NBA más, un Mundial de motociclismo más, un todo más. No somos conscientes de lo que supone alcanzar las cimas que están logrando estos tipos. La historia, añadía Rafa, dice que esto que nos está pasando no es para siempre, y si no, al tiempo. Un aviso a navegantes de alguien muy cualificado para dar estos toques de atención y que, por desgracia, pasará desapercibido en medio de tanto ruido mediático, tanto parabién, tanta portada bonita y tanta glosa heroica. Al tiempo.
Nadal ha puesto el dedo en una llaga que sigue abierta en el deporte español y que desgraciadamente, nadie ha logrado cerrar. Nadal sabe de lo que habla tras ‘resucitar’ milagrosamente. Figuras como Xavi o Iniesta también han sido enterradas por cambio de ciclo, manera pomposa de decirte que estás ya para el asilo. Fernando Alonso también pasó de ser el mejor piloto del mundo a ser un chófer del Alsa asturiano, dicho sea con todo el respeto y admiración posibles. No hace falta recordar aquí los palos que se han llevado las selecciones de baloncesto o de balonmano o las barbaridades escritas o dichas a cualquier deportista español que haya tocado el cielo del triunfo y, justo a continuación, ha sufrido un traspié.
Hace años, menos de lo que parece, se valoraba el esfuerzo y los logros de nuestros deportistas. Hoy apenas se les da importancia ya que se consideran como parte del paisaje. Algún día nos acordaremos, señalaba con el sudor rojizo de la arcilla parisina un tipo que ya lleva 8 Roland Garros en su colección particular. Nos tememos que a pesar de todo, de sus toques de atención y sus acertadas reflexiones, nada cambiará por aquí. Somos como somos.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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