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La decisión de Mou
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@TabernaMou | 01-04-2013 | 08:32

Por una vez y sin que sirva de precedente, Mourinho está actuando con un mínimo de coherencia y sentido común. Según dicta ese decálogo nunca escrito y pocas veces cumplido del fútbol, cuando algo funciona en el campo, lo más sensato es dejarlo tal cual. El Real Madrid tenía un grave problema con la portería: contar con el mejor guardameta del mundo, Iker Casillas. Irónico, ¿no? Tener al mejor portero del planeta y, sin embargo, mantener oculta una situación potencialmente peligrosa porque, ¿qué haces cuando se lesiona? La solución era contratar a precio de oro a un inquilino de lujo en el banquillo. Pocos, claro, están dispuestos a ver pasar los partidos desde un cómodo asiento de primera fila o resignarse, en el mejor de los casos, a disfrutar de los ‘minutos de la basura’ de la Copa. Eso si eres un jugador consagrado. Si se trata de un chaval de la cantera, casi peor. Su progresión quedaría cortada de raíz y, a pesar del suculento salario, si tiene un mínimo de ambición y amor propio, pocos se prestarían a este papel tan secundario y tan sacrificado ¿Qué hacer, pues? Sencillamente, lo que ha hecho el Real Madrid: encomendarse a quien corresponda y rogar para que Iker no se lesione jamás. Sin embargo, los dioses, tal y como están las cosas, no están para estos ruegos tan banales. Iker se lesionó.


La solución era relativamente sencilla y, por qué no decirlo, cruel. En tiempo récord, se tenía que encontrar a un portero experto, dispuesto a dejar su club y con la suficiente capacidad para correr de cero a cien en una jornada de liga. La respuesta estaba en el banquillo del Sevilla. Ni aposta. El gallego era carne de banquillo, acumulaba una experiencia difícilmente superable y, además, estaba como loco por viajar a Madrid, al club de sus inicios. La parte cruel de esta historia era en qué lugar quedaba el guardameta suplente, Antonio Adán. Dejarse la vida en las categorías inferiores, subir al primer equipo, aguantar banquillo con vocación de perpetuidad y, de repente, cuando surge la oportunidad de convertirte en el primer guardameta del Madrid, ser de nuevo desplazado por un viejuno, aunque con más batallas que un veterano del Vietnam, debe de ser, como poco, para lanzarse a la vía ¡Adiós, mundo cruel! Mensaje a los canteranos: chaval, búscate la vida fuera que no tienes nada que hacer.


El destino se alió con Diego López al ofrecerle los mejores escaparates posibles para demostrar que no era un desecho de tienta, sino un pedazo de portero, con muchas tardes de gloria por delante. Dos eliminatorias ante Barça y Manchester le devolvieron a la élite, a las noches de gloria con el Villarreal, cuando el ‘submarino amarillo’ deslumbraba al mundo. Sin embargo, de nuevo ironías del destino, el triunfo de Diego López, también estaba generando un problema: qué hacer con el portero gallego cuando se recuperase Iker Casillas. El papelón del portugués es curioso. Si mantienes al suplente, alguien le podría acusar de estar condicionado por su particular guerra contra el icono madridista. Si, por el contrario, devuelves a Diego López a su cruda realidad de calienta banquillos, el dedo acusador te señalaría como un entrenador injusto y que se deja llevar por el capricho de la grada. Mourinho ha decidido, al menos por ahora, no mantener el statu quo en la portería blanca en un gesto, sin precedente por su parte, de coherencia. Solo cabe preguntarse cuánto tiempo le va a durar la sensatez que dicta no tocar todo aquello que funciona. No descarten sorpresas. No sería Mou.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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