img
La Caza de La Roja
img
@TabernaMou | 25-03-2013 | 09:56

Extraño país este en el que tenemos la nacional costumbre de jalear al ganador, encumbrarle y alegrar sus oídos con halagos hasta el vómito por sobredosis para, una vez llegado a lo más alto, esperarle con el mazo y darle hasta la humillante extenuación. Lo llaman envidia, está en el ADN patrio, cuenta con una legión de adeptos poseedores de una lengua viperina y, lo mejor, saben cómo utilizarla. No tienen clase social definida, denominación geográfica concreta o un club de sus amores en particular. Su común denominador es que cuando encuentran a una víctima, sacan a la bestia feroz que llevan escondida en el armario. La selección española de fútbol y su entrenador son sus últimos objetivos.
Ignoro cómo funciona la lógica destructiva en otros lugares, pero sorprende la virulencia con la que se está atacando a la selección y, especialmente, al seleccionador por el último empate frente a Finlandia. Es, si cabe, más zafio e injusto el pelotón de fusilamiento que se ha organizado alrededor de Vicente del Bosque, al que hace tiempo se le espera para saldar viejas deudas. Es un grupo formado por presidentes soberbios y resentidos, profesionales de la jardinería especializados en el cuidado del césped, el sector Sálvame de Luxe de la prensa deportiva y los partidarios de la facción canalla y chulesca del gremio de entrenadores. Y le tienen ganas, muchas ganas.


A Vicente del Bosque le negarán por sistema el pan y la sal. Ya en su día, mientras ganaba títulos con el Madrid, se justificaba su despido por la puerta trasera despreciando su trabajo. Este grupo de galácticos se dirige solo, decían. Además, añadieron, no tiene el perfil adecuado para estar a la altura del glamur de estos jugadores. Parecidos argumentos a los usados para restar valor a las Copas levantadas por el salmantino al frente de la selección. Obviamente, señalan, si tienes la suerte de contar con la mejor generación de futbolistas que ha tenido jamás este país, has de ser muy zote para pifiarla. Vamos, que un Mundial o una Eurocopa se ganan solas, sin descender del autobús. Basta con explicar amablemente a tus rivales que te llamas España y que tienes unos jugadores cojonudos para triunfar. Fácil. Hay segadores a los que les chirría e irrita sobremanera la presencia del entrenador en la foto de este equipo. Ganan a pesar de, que ya tiene mérito. Tampoco gustan, al parecer, los modales pausados, educados, amables y ajenos a la confrontación de Del Bosque. Parece que se lleva más el estilo ‘vendedor de crecepelo’, el mismo que recientemente insinúa pucherazos FIFA, conspiraciones arbitrales y racismos varios. Eso sí, sin aportar ni una sola prueba.
El elogio debilita, decía un viejo gurú dele periodismo deportivo hace ya algunos años. Puede que tuviera razón. A este nivel, acomodarse y bajar la guardia es peligroso. Nadie debería negar la evidencia de que el juego de la selección empieza a ser previsible, que hay menos frescura, que hay jugadores fundidos, que el seleccionador ha cometido errores y que no hay nadie exento de un tropiezo o mal día, pero de ahí a la negación absoluta de un trabajo y una trayectoria brillantes, hay un enorme abismo. Será cosa de los genes.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial