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Pellegrini y la maldición del entrenador blanco
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@TabernaMou | 14-03-2013 | 10:43

Hace años recalaba en el banquillo del Real Madrid un tipo sencillo, sobrio, culto, muy culto, educado, cortés, apasionado por su trabajo, sin gran pasión por lo que rodea al fútbol y con una hoja de servicios realmente notable. Su paso por el Villarreal, un equipo que hacía de la necesidad, virtud, que entusiasmaba por su desparpajo, su buen trato al balón, su exquisito buen juego, hizo que el nombre de Manuel Pellegrini fuese adquiriendo una fama y prestigio realmente merecidos. Lo tenía todo para triunfar en el Madrid, prestigio, experiencia…todo, pero la experiencia en la Corte Blanca no cuajó. Ahora en Málaga, Manuel Pellegrini ha vuelto a hacer soñar a toda una ciudad, llevando a los andaluces a cotas nunca soñadas en el fútbol europeo ¿Tuvo el chileno un lapsus mientras vivía en Madrid?


La Corte del emperador Florentino devora a sus entrenadores. Da igual el perfil que estos tengan. Por alguna razón, siempre acaban de mala manera, salen por las puertas traseras y, curiosamente, se vuelven a reivindicar una vez iniciada una nueva etapa profesional fuera del Bernabéu. Todo un campeón del Mundo y de Europa fue despedido sin contemplaciones nada más conquistar una liga ¿Su problema? No tener el mismo glamur que las galácticas estrellas que ocupaban ese vestuario. La verdad oficial afirmaba que con esa plantilla, cualquiera podía ser entrenador, pero el look Obélix del salmantino y sus educadas formas, no cuadraban con el universo florentiniano de la galaxia blanca. Lo malo fue que Recursos Humanos no logró encontrar a un sustituto adecuado al nuevo perfil.
Tras las turbulencias posteriores a la salida de Florentino, el banquillo madridista tuvo un poco de todo, desde la modestia del empleado de toda la vida al carisma italiano de Capello o alemán de Schuster, pasando por la eficacia silenciosa del manchego Juande Ramos. Tampoco cuajaron, quizá por la permanente crisis institucional que vivía la entidad, quién sabe. El retorno del ‘Deseado’ a la presidencia se interpretaba como la solución del problema institucional del club y su apuesta por Pellegrini, como la solución a los problemas deportivos. Pero tampoco funcionó. De nuevo, el capricho y volubilidad del máximo gestor, metiendo peligrosamente la mano en la parcela deportiva del técnico y el escaso matiz mediático del Ingeniero chileno, para el gusto presidencial, claro, provocó el desencuentro, la pérdida de confianza mutua y la salida, una más y sin honores, de otro entrenador de prestigio. Alguien de confianza debería de sugerir al presidente del Real Madrid que cuando has acabado con más entrenadores que años tiene tu mandato, quizá, solo quizá, el problema sea el ejecutor, que no el ejecutado. Es una modesta sugerencia ahora que parece que, también, el rey Mourinho vive sus últimos meses en el club. De lo que no cabe la menor duda es de que tanto Vicente del Bosque y Manuel Pellegrini, siguen cosechando éxitos en sus nuevos destinos y, qué curioso, generando unanimidad en el respeto y la admiración. Lástima que otros se dieran cuenta tarde de lo que tenían.

Sobre el autor @TabernaMou
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