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Ídolos de día, descerebrados al volante de noche
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@TabernaMou | 11-03-2013 | 12:06

Hace un par de semanas, Rodrigo Errasti me pidió que tratara en La Taberna los problemas de comprensión lectora que varios futbolistas del Real Madrid, entre otros equipos, tienen con respecto al Código de la Circulación. Alguna excusa le puse, no la recuerdo, la verdad, para no entrar en el asunto, porque uno se conoce mejor que nadie y sabe que hay ciertos asuntos con los que particularmente se enciende. Uno de ellos es éste, el de los criminales al volante, los suicidas que no tienen aprecio alguno por su vida -es su problema- pero que, por su inconsciencia, se pueden llevar por delante la vida de un inocente ¿Por qué ahora sí y antes no? Sencillo: que en un par de semana hayan aparecido tantos casos de comportamientos presuntamente delictivos me lleva a pensar que no es una casualidad y que es la norma habitual de comportamiento en carretera de estos presuntos ídolos de masas.


Vamos con el asunto y desde el principio ¿Realmente estos deportistas de élite pueden ser considerados como referentes sociales o ejemplos a seguir? Honestamente, creo que no. Se puede admirar a un pintor, escultor, actor o director de cine consagrados, seguir los consejos de un filósofo con probada reputación, leer con fruición las letras que salen de la mente de un brillante escritor pero, ¿qué puedes admirar de un futbolista, más allá de poseer habilidad para hacer arte con un balón? Nada. Y ese es el problema. Vivimos en un mundo tan superficial, que la opinión sobre cualquier tema de trascendencia de un tuercebotas es más importante que lo que pueda decir un cerebro acreditado y experto. Ojo, que aquí no se escatiman elogios a la enorme dificultad que supone intentar hacer lo que estos chicos hacen cada día de partido ante millones de ojos escrutadores, pero de ahí a considerarles como pozos de sabiduría para la sociedad y espejos a los que mirarse, es otro cantar.
Un chaval que despunte en este negocio llamado fútbol, es muy probable que abandone todo para dedicarse en cuerpo y alma a su profesión. Nada que objetar. La exigencia y la exclusividad es tal que la dificultad para poder, por ejemplo, simultanear la actividad deportiva con los estudios debe de ser máxima. Así te encuentras en el camino a chicos millonarios, famosos, vestidos a la última, con asesores por todas partes, coches lujosos e híper veloces (hay multitud de casos en que se tiene antes la burra que el carné para montarla), rodeados por cuerpos escandalosos, con casas de quitar el hipo, vacaciones en paraísos lejanos y, en definitiva, viviendo una vida de verdadero ensueño, corta, pero de ensueño. Lo malo es que, como Cenicienta a medianoche, en cuanto abren la boca, se fastidió el invento y se esfumó el encanto ¿Son éstos los referentes que necesita nuestra sociedad? Que cada cual elija su respuesta. Eso sí, si les gusta la velocidad, el riesgo al volante y la conducción descerebrada, en el fútbol van a encontrar a muchos ejemplos a seguir. Por su bien, también espero que no acaben en Parapléjicos de Toledo.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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