img
El éxtasis del periodismo de camiseta
img
@TabernaMou | 28-02-2013 | 15:05

La debacle barcelonista ante el Madrid en la Copa ha constatado dos realidades la mar de curiosas. Una, que vivimos en una esquizofrenia periodística en la que el término medio y la ponderación pasaron a mejor vida hace ya un tiempo. Dos, que hay mucha mala leche reconcentrada y mucho ‘me he quedado con tu cara, te espero a la salida’ dentro del futboleo patrio. A este modesto escribidor, por poner un ejemplo cercano, un seguidor de twitter le envió a tomar por donde amargan los pepinos en un pis-pas de ratón tras haber comentado que “a ver cuánto tiempo se tarda en decir que la Copa no vale un pimiento y es un título menor justo después de caer eliminado”. Mi señora madre no juega al fútbol pero, al parecer, tuvo algo que ver con lo sucedido en el Camp Nou. Misterio.

Verdad absoluta: el Madrid jugó de cine en territorio hostil. Verdad absoluta: el Barça ofreció, por segundo partido consecutivo, su peor versión, su peor cara. Verdad absoluta: el Madrid mereció el triunfo y ganó con plena justicia. Partiendo de estas premisas, las diversas acorazadas mediáticas se han lanzado a la caza y captura de la pulla más salvaje o del elogio más exagerado. Para unos, el Barça es un equipo sin rumbo, viejo, previsible, sin estilo ni alma, con un entrenador en funciones, sin Messi, sin Xavi, sin clase y, lo que es quizá peor, sin los famosos ‘valors’ que se inventó en su día Guardiola y que, años después, con efecto retroactivo, echan en cara al ex técnico culé. Mira que es rencorosa la gente. Si se mienta al árbitro o se solicita un buen chute de trankimazín a un defensa central del eterno enemigo en la previa de la gran cita, a hacer puñetas los ‘valors dels collons’, que ya te estaba esperando, majo, que ya te estaba esperando ¡Toma ya, Pep, toma ya! Para otros, el Madrid ha regresado a la senda de lo sublime, Mourinho ha vuelto a ser ese enorme entrenador que ¿maravillaba? con sus estrategias sobre el campo, el killer de los banquillos, Varane es la quintaesencia del jugador epatante y la vida vuelve a ser blancamente maravillosa, que nos comemos el mundo y vamos a terminar el año dando más vueltas a la Cibeles que los autobuses de la EMT. Tal cual.
Negar lo que ha hecho el Barça durante estos años es una necedad como la copa del un pino. Enterrar ya a este grupo de artistas del balón y hablar de ciclo cerrado, una temeridad. Como temerario es también negar el gen competitivo del Madrid, a pesar de haber estado escondido durante un tiempo, y que siempre sale, a pesar de los malos momentos que viven su plantilla y su entrenador, su historia y la increible categoría de su plantel. Sin embargo, da la impresión de que las viejas cuentas pendientes nublan la vista y el sentido de muchos, que a estas alturas del curso, el Madrid todavía no ha ganado nada. Ni la Copa -tiene que jugar la final- , ni la liga, que la tiene en japonés -se antojan imposibles los 16 puntos de desventaja- y, además, tienen un duelo en Old Trafford realmente duro para seguir vivos en Champions. No es descabellado que los blancos acaben el año en blanco. Entonces, ¿qué tendrá que decir todo el periodismo de camiseta?
PD. Final de Copa. Dos equipos de Madrid ¿Qué se juegan a que terminará jugándose a 400 km de la capital? Si Eurovisión lo permite, claro.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial