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La alegre Cofradía del Clavo Ardiendo
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@TabernaMou | 28-01-2013 | 13:00

Loable intento de normalizar relaciones en los días previos a un clásico como el de este miércoles, algo que, por otra parte, debería ser lo normal en estos casos, que a fin de cuentas, estamos hablando de fútbol. Lo malo es que siempre acaba apareciendo un bocazas y lo estropea, teniendo por bocazas desde el típico directivo pasado de rosca, el jugador pillado en desliz lingüístico o el periodista tocapelotas de turno, ávido de sacar el titular, sea por lo civil, sea por lo militar, aunque sea a costa de recordar viejos agravios, antiguos piques o entradas canallas en anteriores partidos. Por ahora vamos bien y el patio está tranquilo.

Esta calma chicha, alterada tan solo por algún que otro comentario de barra tertuliana televisiva del hooligan turno, se ve beneficiada por la propia situación de uno de los contendientes de este clásico duelo. El Madrid no está ni para demasiados festejos, ni para hinchar mucho el pecho. Incluso aquellos maestros del ilusionismo escapista, los mismos autores de la Cofradía del Clavo Ardiendo, no han podido hacer cuajar la especie de la terrible crisis del Barça tras caer en San Sebastián. Demasiado burdo incluso para ellos mismos. Una semana después, un tal Messi, ¿les suena?, se encargó de tapar algunas bocas ilustres. Añadan el vodevil de la presunta guerra civil en el vestuario blanco, con el bombero presidente desmintiendo divorcios y loando, también como un clavo ardiendo, las idílicas relaciones del entrenador con su abnegada plantilla; por no hablar de la situación de emergencia nacional creada por la grave lesión de Iker Casillas, que ha pasado de ser carne de banquillo a empleado del mes madridista en tan solo una semana. Definitivamente, Mou pone un circo y le crecen los enanos.
La Copa es algo especial, muy especial. Es una competición muy atractiva y también muy sufrida. Sobrevive con dignidad en el calendario a pesar de que tener al enemigo en casa, empeñado en maltratarla, con los clubes grandes forzando el formato ida y vuelta para evitarse tropiezos inesperados ante animosos equipos más débiles; o unos horarios infames entre semana, que logran ahuyentar al más sacrificado y abnegado aficionado al fútbol. Siempre aparece un inesperado Alcorcón o Alcoyano que despierta la ilusión o un Clásico que levanta pasiones y morbo. La Copa es también una competición que, según qué momento, es tildada de título menor, de segunda fila, o bien salva dele fracaso y mediocridad una temporada. Que le digan al Madrid lo bien que les sentó ganar la Copa de Valencia al Barça después de tropiezos que forman ya parte de la historia negra de los blancos. Por una vez y sin que sirva de precedente, vamos a estar en esta Taberna de acuerdo con la alegre muchachada de la Cofradía del Clavo Ardiendo y nos apuntamos a un duelo estelar, un choque increíble, a una tarde de fútbol inolvidable en el Bernabéu. Ha llegado la Copa.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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