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El Tomate Deportivo
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@TabernaMou | 24-01-2013 | 11:08

Todo comenzó con el Waka Waka y ha terminado, meses después, con la feliz llegada a este mundo de una nueva estrella. Milan Piqué tiene el inmenso honor, con tan solo unas horas de vida, de ser el gran protagonista de la portada del principal diario deportivo barcelonés. Costaba trabajo durante la fría mañana del miércoles encontrar el periódico deportivo y no confundirte con la sección de prensa casquería del kiosko. Fernando, que así se llama mi vendedor de periódicos, ¡que me has cambiado el Sport de sitio! El muy canalla había colocado el paquetón compartiendo estantería con Ana Rosa, Sálvame y el Qué me dices. Como Fernando es un tipo de una sabiduría fina, le pregunté por la razón de esta mudanza repentina, a lo que respondió que ‘negocios, chaval, nada personal, solo negocios’ Traducido: que el Sport del miércoles la petó porque a la gente le importa tres pepinos que haya renovado Puyol o que el Madrid vuelva al escenario del crimen valenciano en la Copa. Al personal lo que le interesa es cómo fue el parto, a qué hora Shakira dio a luz y el estado de la nueva estrella del firmamento blaugrana, don Milán Piqué Meberak. Lo demás, asuntos menores.

Siempre se había dicho que la prensa deportiva tenía muchos defectos, pero jamás el de cruzar la delgada línea roja que separaba el gremio del deporte de el de nuestros primos lejanos de la prensa del corazón. Se nos caen los mitos. Ya ni eso se salva. Antes, era público y notorio la existencia de una especie de cara B en la vida de los deportistas de élite, pero era un terreno de juego respetado al máximo por el periodismo deportivo. Allá cada cual con quien va, dónde va y en qué condiciones va. Sonoras juergas con un final muy perjudicial para el hígado de sus protagonistas, han sido obviadas por los periodistas que más cerca viven en la trinchera de la información. Incluso en los casos de mayor torpeza, gravedad, inconsciencia o, y ha habido casos, de delitos realmente feos, siempre ha existido cierta complicidad entre prensa y deportista. Eso no se publica. Punto. Ahora, son los propios futbolistas quienes han decidido entrar en el peligroso juego de convertir su vida en un escaparate público. Ignoro si conocen los efectos secundarios de tal decisión.
Unidades móviles a la puerta de la clínica, periodistas apostados en cualquier esquina, conexiones en directo para las televisiones en los telediarios de más audiencia, peleas entre seguratas mazas y fotógrafos atrevidos… y este es solo el inicio de lo que le espera al jugador del Barça. Me cuesta imaginar la pesadilla del primer paseo por el parque con el recién nacido rodeado por una legión de cámaras. También cuesta asumir la vida de Casillas y su televisiva novia, o la de Ramos y su también chica de la tele, incapaces de conseguir un segundo de privacidad. Claro que si te pasas el día tuiteando o feisbuqueando qué haces, con quién, dónde y para qué, ya sabes lo que te espera. Y de ahí a aparecer en el plató de Jorgeja para contar tus miserias, cuernos propios y cuernos ajenos, el trecho, aunque no se lo crean ahora, es muy, pero que muy corto.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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