img
Equipo grande, equipo pequeño
img
@TabernaMou | 03-12-2012 | 15:05

Un equipo grande es aquel que, haga lo que haga, siempre es candidato y favorito a todo. Un equipo grande es aquel que cuenta con jugadores que no se arrugan ante las citas importantes o se esconden bajo tierra en los partidos importantes. Un equipo grande es aquel que actúa con rigurosa disciplina en las fiestas de pueblo y lo da todo cuando tiene que salir a la Opera de Milán. Un equipo que aspira a ser grande es aquel que se queda a medio camino, que se arruga ante los grandes, al que le tiemblan las piernas en las citas marcadas en rojo. Son un quiero y no puedo, muy válidos y respetables para asuntos menores, pero a los que les falta un hervor cuando tienen que saltar al escaparate en el que quedan retratadas todas las vergüenzas. Eso fue lo que se vio este sábado en el Bernabeu: un equipo grande frente a un eterno aspirante que siempre se queda a mitad de camino.

El Atlético de Madrid es un club que se ha instalado cómodamente en el papel de eterno secundón del fútbol español, que de cuando en cuando logra dar algunos pelotazos importantes, pero sin una continuidad a prueba del caprichoso destino. Es un club que se ha especializado en vender a la perfección su imagen. Posiblemente debido a la mala conciencia por parte de los propietarios, a los que se acusa desde siempre de haber empleado malas artes, incluso artes ilegales, para controlar las acciones, pero esa es otra historia. Lo cierto es que han conseguido, año tras año, decepción tras decepción, enganchar a una afición que se ha convertido en el mejor patrimonio de la entidad.

Esta última visita al Bernabéu se ha visto amenizada desde el departamento de marketing del club con loables ceremonias de adhesión, con entrenamientos abiertos al público, exhibición en los medios de las joyas de la corona y la venta a granel de un mensaje irresistible: la retórica perdedora es historia. A partir del 1 de diciembre de 2012, se abre en la historia rojiblanca un nuevo capítulo, glorioso, enorme, brillante. El nuevo Leónidas con sus 300 espartanos en las Termópilas. El batacazo, ya saben, ha sido de los que hacen época. Los persas, una vez más, dieron a los bravos griegos hasta el el carné de identidad.

Muchos se estarán aún preguntando por qué paso en el Bernabéu para perder como perdió el Atleti ante uno de los peores Real Madrid de los últimos tiempos, a gran distancia del Barça, con dudas en su juego, un estadio dividido ante su entrenador y una incómoda sensación de estar viviendo un cambio de ciclo. El Madrid no hizo nada diferente a lo que se le ha visto hacer en los 14 partidos precedentes del campeonato. La única nota discordante fue el rendimiento de los jugadores rojiblancos, a los que parecía intimidar los enormes focos del estadio blanco hasta hacerles parecer futbolistas pequeñitos, insignificantes, acobardados. Está claro que una liga se gana en Chamartín, el Camp Nou, Mestalla o Zorrilla, que todos los puntos valen igual, pero hay victorias que tienen un mayor valor añadido por la calidad del rival. Este sábado, el Atlético echó a perder una nueva y brillante campaña de imagen. Por ahora, tendrá que conformarse con seguir siendo un actor secundario en el reparto de esta película llamada fútbol español.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

otros blogs del mundial