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Selección española: clink, clink ¡Caja!
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@TabernaMou | 16-11-2012 | 10:35

El fútbol es un negocio, un gran negocio. El fútbol es una industria, una gran industria. La selección española es una máquina de hacer dinero. No sé por qué se escandaliza la gente de que La Roja haya viajado a Panamá para hacer un bolo inservible entre semana y rompiendo la planificación de los equipos y machacando aún más si cabe la resistencia física de los futbolistas. Es rentable, se saca una pasta gansa, además, sería una necedad supina no aprovechar el tirón que tiene ahora el equipo. Sin embargo, los puretas de este business, aquellos que ven la paja en el ajeno y se olvidan de la viga en el propio, han vuelto a sacudir a Villar (con Del Bosque aún no se atreven, pero todo se andará) por la avería, dicen, que supone este tipo de partidos.


El fútbol es uno de los lugares en los que te puedes encontrar con el mayor número de hipócritas por metros cuadrado del planeta. Todos aquellos que ponen a parir a la federación por estos bolos insufribles daban palmas entusiasmados, sin ir más lejos, cuando se diseñaban las giras veraniegas de los equipos grandes de nuestra liga. El Real Madrid, por ejemplo, el año pasado visitó Los Angeles, San Diego, Filadelfia, Berlín, Leicester, Guangzhou y Tianjin. Estas dos últimas ciudades, si no las han cambiado de lugar, en encuentran en China. Da hasta pereza contar los kilómetros recorridos por los jugadores de Mourinho. Del Barça podemos hablar de la pretemporada de este año, con visitas a Hamburgo, Bucarest, Goteborg, París o Tánger. Menos distancia, pero también variado recorrido. Y así, la mayor parte de los equipos proveedores de jugadores para el equipo nacional. Y no hablamos de los compromisos publicitarios o comerciales de los clubes, que también dan para mucho y tampoco de los viajes relámpago de los futbolistas en sus escasos días de descanso para rodar un anuncio de colonias para oler mejor, una sesión de fotos con el supercochazo o reloj de tus sueños o para formar parte de reclamo en la presentación de un videojuego o similar.
Nadie, absolutamente nadie se quejaba de estos viajes, algunos diseñados por el enemigo. Nadie, absolutamente nadie, decía que las plantillas iban a llegar fundidas a finales de agosto o que los recorridos eran sencillamente demenciales, como se podía observar en los gráficos tan chulos de los periódicos deportivos. Al contrario. Las giras veraniegas era una brillante gestión de los mandatarios respectivos, que lograban unos ingresos extras maravillosos, al tiempo que expandían la imagen del club en mercados emergentes y más que interesantes. Vamos, un chollo. Y como la vida del futbolista es corte, muy corta, hay que aprovecharla y exprimirla económicamente al máximo. Así que, muy señores míos, no me sean tan hipócritas a la hora de atizar a la Federación por el bolo en Panamá. Todo el mundo hace lo mismo.

Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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