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¿Por qué no sale ningún Messi en la cantera madridista?
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@TabernaMou | 22-10-2012 | 11:45

Sin ánimo de molestar y un poco hasta los pelos de la zafia campaña institucional pro Balón de Oro para Cristiano, Leo Messi es mejor y más completo futbolista que el portugués. Inciso. Digo y sospecho campaña institucional porque el diseño y confección de la pancarta están tan bien hechos, que uno se cuestiona la autoría de los amigos de la abuela artista aragonesa del Ecce Homo que aparecen portándola en las fotos. Si no me creen, prueben ustedes ir al Bernabéu con una pancarta de siete metros reivindicando, por poner un ejemplo, las bondades del boniato polinesio y ya verán qué les dicen los seguratas del estadio. Fin del inciso.

De entrada, nadie en su sano juicio debería de dudar la calidad de Cristiano Ronaldo como futbolista. Es uno de los mejores jugadores del mundo. Bien diferente sería valorar su compañerismo o su amor por la causa, pero esto es otra historia de la que hablaremos en orea ocasión. Estamos discutiendo sobre dos filosofías opuestas de lo que es este deporte, de lo que debería de ser un club de fútbol. Messi es argentino, pero se crió en la Masía. Desde pequeño, ha mamado la historia, los valores, los hitos y los mitos del Barça. Cristiano es portugués, pero no tiene, me temo, ni la más remota idea de lo que significó Bernabéu o el mismísimo Di Stefano en la historia madridista. Un club apuesta por la gente de la casa para construir la columna vertebral del primer equipo. Los que llegan a lo más alto, sirven de modelo a los que están por detrás, ofreciéndoles un mensaje claro: si yo he llegado desde abajo, tú también puedes conseguirlo. Incluso, si te lo propones, vales y te saluda la fortuna, puedes llegar a ser el entrenador.
El otro club mantiene desde hace un tiempo que no hay mejor modus operandi que el poder del talonario, moviéndose a toda velocidad por la sinuosa autopista de la urgencia histórica por levantar un título, cueste lo que cueste, dando bandazos difícilmente entendibles para cualquier secretario técnico de mínimo prestigio y medianamente sensato. El cortoplacismo es tal que devora a jugadores, entrenadores y a todo lo que se ponga por delante del objetivo final: ganar un trofeo. Una filosofía incompatible, por descontado, con cualquier guiño a la cantera, al jugador de casa, formado desde niño en los valores del club. Las urgencias históricas desconocen el significado de la palabra paciencia.

A día de hoy, en el Real Madrid, por poner un ejemplo, serían imposibles los Butragueño, Michel, Pardeza o Martín Vázquez. Comparaciones son odiosas, pero lo vivido este sábado en el Bernabéu es significativo de esta terrible realidad para el canterano blanco. Una zaga plagada de lesiones (Arbeloa, Coentrao y Marcelo), una oportunidad única para el chaval que cada mañana acude a entrenar a Valdebebas y de lateral terminó jugando …Essien. El mensaje a Nacho y demás jugadores del vivero madridista no dejaba lugar a la duda: chicos, por mucho que os empeñéis, no valéis para el primer equipo. ¿Así, cómo va a salir un Messi vestido de blanco?

Sobre el autor @TabernaMou
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