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Las miserias de la mejor Liga del mundo
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@TabernaMou | 14-02-2017 | 19:10| 0

No puede ser más surrealista lo vivido el pasado sábado con la suspensión del partido entre el Celta y el Real Madrid. Tenemos un duro temporal del que se había avisado y que ya provocó el aplazamiento el viernes de otro partido en Galicia, el que tenía que disputar el Deportivo-Betis. Tenemos dos estadios, Riazor y Balaídos, con serios problemas de seguridad tras saltar por los aires las cubiertas de uralita de las tribunas. Está el propietario del estadio, el ayuntamiento vigués, que suspende el encuentro porque no hay tiempo material para arreglar los desperfectos ocasionados por el viento mientras persista la alerta meteorológica. Nos encontramos con un club, el Real Madrid, que quiere jugar a toda costa, bien el domingo o lunes bien en otro estadio. Y, por último, contamos con la LFP que no dio señales de vida inteligente hasta última hora del día de autos para corroborar lo ya sabido: que el encuentro estaba suspendido. Patético.

Cierto es que va a ser cuasi imposible cuadrar fechas para que se celebre este partido. No culpen al empedrado. Los propios clubes que forman la Liga son los responsables de un calendario de locos en el que no cabe ninguna fecha más. Son los clubes los que aceptaron tener una competición con tantos equipos o una Copa del Rey a doble partido. Si a eso se le añaden las competiciones europeas, recen para que no se suspenda por fuerza mayor algún partido. Dan un premio al que reubique el partido en el calendario.

Lo peor de este asunto es que se han visto transparentes las vergüenzas de la presunta mejor Liga del mundo y los comportamientos más irresponsables de algunos de sus dirigentes. Es un ejercicio de temeridad irresponsable pretender jugar a toda costa un partido sin pensar por un instante en la seguridad de espectadores, jugadores y trabajadores; por no hablar de la ausencia de respuesta de la misma Liga y, situaciones extremas de la naturaleza al margen, el deterioro sin remedio de muchos de los estadios que forman parte de la mal llamada mejor Liga del mundo. Para hacérselo mirar…

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La lenta agonía de Simeone
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@TabernaMou | 06-02-2017 | 09:53| 0

Nos hemos acercado al equipo que siempre fuimos’. Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. Una noche de miércoles de Copa prometedora, con las gradas llenas, un rival que apetece ver y que a punto estuvo en convertirse en una pesadilla para los aficionados rojiblancos después de constatar que el equipo de sus amores es una sombra de lo que fue y que esta temporada es muy posible que no haya premio alguno y, quizá lo peor, que se certifique la defunción de un proyecto que muy lindo mientras duró.

¿Qué le pasa al Atlético? Es la pregunta que los amantes de fútbol se hacer de manera recurrente. Un equipo que ha perdido la identidad y el estilo propios con los que había regresado en tiempo récord a la élite europea. No olvidemos que no hace mucho tiempo, este equipo estaba peleando por salir del pozo de la Segunda División y que, cuando Simeone llegó al club, después de varios y sonados fracasos y bandazos en la dirección deportiva, el club estaba coqueteando peligrosamente con el descenso. Irónicamente, se puede decir que esta temporada es la de mayor calidad en la plantilla…con las peores sensaciones sobre el campo ¿Es un problema de entrenador?

Simeone quiso desembarcar de la nave tras la tragedia de Milán. Nada ha sido igual desde entonces. Hoy se habla abiertamente de que el Cholo ya no controla el vestuario, que hay voces que desafinan en el coro cuestionando el trabajo del técnico y que la sintonía entre propietarios y entrenador ha dejado de tener la fluidez de antaño. Quizá Simeone en la malograda final de Champions vio venir lo que está sucediendo ahora y cometió el error de no marcharse a tiempo. Cuando ves que ya no creen en ti, lo más prudente y sensato era poner tierra de por medio. Mantener esta agonía lo único que puede conducir es a un final que acabe por ensuciar un periodo glorioso en la historia rojiblanca.

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Los cinco pasos del duelo blanco
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@TabernaMou | 06-02-2017 | 08:28| 0

Debe de ser duro ser esta mañana aficionado del Real Club Celta de Vigo. Acabas de eliminar a todo un Real Madrid en la Copa del Rey y la prensa apenas te dedica un minuto de reconocimiento. Es más importante debatir sobre el perdedor, decidir si es o no un fracaso caer en los cuartos de final coperos, si la flor de Zidane se ha secado, si la Copa es un torneo que merece la pena el esfuerzo o, por contra, es hasta positiva la eliminación para centrarte más en el objetivo de la Liga y la Champions, por no hablar de las mil justificaciones para aliviar una salida precipitada de la competición, un año más. El periodismo palmero tiene por delante un trabajo agotador.

Lo que le ha sucedido al Celta no es anecdótico. Es el sino del equipo modesto. De nada sirve ganar al grande ya que en este gran circo que es el fútbol, tiene que resignarse a jugar un papel de secundario. Los bufones de la corte no daban crédito. El Madrid, su Madrid, eliminado por un equipo menor! Una vez recuperados del soponcio, queda seguir los cinco pasos del duelo. Superada la fase de negación (esto no nos ha podido pasar a nosotros), queda la de la ira (que se preparen los jugadores señalados por la derrota), la negociación (vale, hemos perdido, pero con la cabeza alta), la depresión (se nos fue el triplete a la basura) y, por último, la aceptación (vale, eliminados en Copa, pero no se acaba el mundo, ¿no?).

Puede que no se les reconozca, pero siempre quedará la intensidad, el buen trato al balón y el esfuerzo colectivo con el que juega el Celta de Berizzo, un equipo que, sin hacer apenas ruido, sin tener el reconocimiento que de verdad merece, ya está en las semifinales de la Copa del Rey tras eliminar, ¡oh, proeza! al todopoderoso Real Madrid.

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El enfado de Sergio Ramos
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@TabernaMou | 16-01-2017 | 09:16| 0

Reconozcámoslo: somos unos cínicos y unos hipócritas de campeonato con los jugadores profesionales de fútbol (válido a cualquier otro deporte). Les exigimos ser ejemplares, tener un comportamiento modélico e impecable tanto dentro del campo como fuera. Representan al club que les paga, decimos. Y muy bien pagados, añadimos. Nos lanzamos como fieras cuando, por ejemplo, celebran una fiesta de cumpleaños programada con semanas de antelación porque coincide que el equipo ha perdido esa misma tarde y se tiene que guardar recato y compostura. Tienen que defender el escudo y no responder jamás a las provocaciones, ni siquiera cuando le mienten a la madre. Si te molesta, te aguantas. Va en el sueldo, querido.

Sergio Ramos tuvo un feo gesto con la grada más radical del Pizjuán. Mal por el futbolista, pero no por lo que se le ha criticado, no. Lo peor que se puede hacer con el que insulta, agrede y disfruta con la humillación ajena es seguirle el juego. Protegido por la masa, se siente fuerte, invencible y con derecho a hacer lo que le da la gana. Si, además, cuenta con el amparo de una directiva irresponsable (cría cuervos…), nada podrá con ellos. Y Ramos lo sabe, o debería de saberlo, ya que conoce muy bien de qué va este negocio.

Lo más paradójico del asunto es que Ramos tiene muchas y poderosas razones para sentirse ofendido, dolido y más que harto de recibir insultos en la que fuera su casa hasta volar a Madrid. Y sabe quién es el verdadero culpable de esta hostilidad. Como contaba Tomás González-Martín en ABC, Ramos quería quedarse a toda costa en el Sevilla, el Real Madrid no presentó una oferta hostil por el central y José María del Nido aceptó gustoso los 27 millones ofrecidos por el jugador, eso sí, culpando al jugador de su adiós. Mentiras y medias verdades que emponzoñaron la relación de Ramos con los aficionados sevillistas que, lejos de rectificar, abundan hasta el punto de pedir que se sancione al jugador por provocador con la grada. El colmo del cinismo y de la hipocresía. La mentira no va en el sueldo.

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El héroe y el súper villano
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@TabernaMou | 09-01-2017 | 08:41| 0

Con una Liga para algunos ¿sentenciada? especialmente para los departamentos de comunicación y propaganda, llegamos a ese punto en el que es necesario empezar a construir los mitos y leyendas con los que adornar la hazaña de conquistar un campeonato en enero y, ya que estamos, de paso desmontar la presunta excelencia del rival, menospreciando sus virtudes y cuestionando la también presunta armonía en la que vive el club que ha tiranizado la competición doméstica en los últimos años. Como en otras ocasiones, la figura de Guardiola es la referencia a seguir.

Como en esto del fútbol y el periodismo deportivo se vive al día, el que ayer era un petardo incapaz, hoy es nuestro ídolo y a nadie parece extrañar tan brusco cambio de opinión en tan corto espacio de tiempo. Zinedine Zidane es un buen ejemplo. De entrenador sin experiencia que debe toda su fortuna a una inmensa flor situada en salva sea la parte, se ha convertido en un táctico excelso, un brillante gestor de egos superlativos y un sabio manejador del difícil entorno que rodea a un club inmenso como es el Real Madrid. Ni siquiera Carlo Ancelotti, el paradigma de la mano izquierda y mejor tacto consiguió tanto elogio.

La propaganda trabaja a destajo. Aquí y allí. Si unos dan por logrado el título, otros tienen que justificar que la Liga está seriamente comprometida apelando a las socorridas conspiraciones arbitrales que recurrentemente son un comodín de fácil digestión para el consumidor de periodismo deportivo de bufanda. Del ‘Villarato’ al ‘Tebas, vete ya’. No nos podemos quejar. Los Reyes Magos nos han traído para este recién estrenado 2017 al nuevo super héroe y al nuevo super villano con el que asustar a los niños que se portan mal. Se nos va a hacer muy largo el final de esta Liga…

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Arrivederci, Peter
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| 12-02-2017 | 09:57| 0

El Valencia CF o el paradigma de las sociedades históricas convertidas en histéricas y que sufren las consecuencias del lado más oscuro y perverso del capitalismo futbolero, aquel que permite que cualquier piernas, eso sí, con dinero para aburrir, se pueda permitir comprar un juguete llamado club de fútbol, en países o ciudades que, posiblemente, ni sepa colocar medianamente bien en un mapa. Oigan, dirán algunos de ustedes, no se pongan tan exquisitos con los Peter Lim del mundo balompédico, que de no ser por este señor de Singapur, el Valencia, como otros muchos equipos, estarían ahora en la zona de desahuciados de la UCI del fútbol. Susto o muerte.

Se supone que alguien que consigue amasar una de las mayores fortunas del mundo es cualquier cosa menos un estúpido y que tiene un ojo clínico para los negocios. Por ello aparecen en la revista Forbes y el resto en la guía telefónica. Por eso extraña, sorprende y, que quieren que les digamos, incluso indigna que tipos tan listos hagan o permitan hacer barbaridades como las que se han estado perpetrando en el Valencia CF en los últimos meses de agonía. Que se vaya Prandelli dando un portazo y pidiendo poco menos al último que apague la luz es el penúltimo episodio de esta penosa historia. Cómo lo vería el italiano para decir ‘arrivecerci, Peter’, pillando  a todos con el pie cambiado.

No sería justo, en honor a la verdad, culpar de todos los males del Valencia CF exclusivamente a su nuevo propietario. La historia de incompetencia, mala gestión, puñaladas traperas y guerras familiares es larga, como bien conocen los sufridos y auténticos aficionados valencianistas. Lo de ahora no deja de ser un capítulo más, escrito por un dueño probablemente ni sepa con detalle lo que está sucediendo, por unos representantes sobre el terreno que tampoco deben de estar muy duchos en lo que es el manejo de un gran club, por una secretaría técnica con una reputación bastante dudosa, por un entrenador cansado de pedir sillas y recibir armarios y por una afición que asiste perpleja a una degradación de su equipo que solo puede tener muy mal desenlace. El enfermo tiene mala pinta…salvo que Voro lo arregle una vez más.

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Ley de vida (disfrutemos mientras dure…)
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| 12-02-2017 | 09:53| 0

La sabiduría popular dice que valoras lo que tienes cuando lo pierdes, una frase que se puede aplicar, por qué no, también al mundo del deporte. Un ejemplo puede ser Rafa Nadal, uno de los mejores deportistas de este país y que vuelve a competir en breve en tierras australianas. Estamos hablando de un icono del deporte español, de un tipo que nos ha hecho disfrutar del triunfo, palabra que estábamos muy poco acostumbrados a usar en nuestro vocabulario, a estar orgulloso de competir y ganar y, quizá lo más importante para muchos, descubrir con enorme placer la grata sensación de ser envidiados fuera de nuestras fronteras y sentirnos orgullosos de nuestros deportistas.

Antes de la generación que representa Nadal, los medios con ahora tanto presumen del éxito de estos deportistas, afirmaban no sin cierta mofa que lo mejor que se podía decir tras una competición es que los nuestros no se ahogaban en las piscinas o no se tropezaban con las vallas de los estadios de atletismo. Es posible que algunos se escandalicen pero, créannos, es verídico. Pasaba. Era la larga travesía por el desierto, tan solo alegrada de cuando en cuando por alguna inesperada hazaña individual. Tiempos oscuros, deliberadamente olvidados y sustituidos por el prepotente y soberbio ‘soy español, a qué quieres que te gane’. Aprovechen para sacar pecho, que nos queda poco.

Habrá quien tuerza el gesto si Rafa Nadal cae en primera o segunda ronda del Abierto de Australia, quien critique con acritud a la selección de baloncesto si no toca medalla en el próximo campeonato que dispute, quien se muestre muy decepcionado si Mireia Belmonte, Carolina Marín y tantos y tantas otros que tan mal nos han acostumbrado no consiguen repetir en el triunfo. Sería un terrible error olvidar lo que han hecho, valorar el mérito de lo logrado, pensar que son eternos o hundirlos cuando empiecen a venir mal dadas. Ley de vida. La gran pregunta es si hay relevo para esta generación única y qué se está haciendo para tenerlo. A lo mejor no nos gustan las respuestas…

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Un título menor
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@TabernaMou | 19-12-2016 | 09:18| 0

Vale que es un título oficial, vale que queda muy vistoso en la sala de trofeos y que con la mercadotecnia y propaganda vigentes sirve para agrandar la leyenda. Sin embargo, alguien dijo que el valor de tus triunfos dependía de la grandeza de tus rivales y, con todos los respetos para el rival del Real Madrid, un Mundial de clubes ganando en la prórroga a un equipo japonés, desconocido por el gran público, no es motivo para sacar demasiado el pecho.

No nos engañemos, esta es una competición menor como bien reflejan los datos de audiencia, con un discreto 4,1% de cuota de pantalla durante la prórroga y un máximo de trescientos cinco mil espectadores en el canal público Teledeporte. A esa misma hora, La Doctora Juguetes, en Clan TV, tuvo más audiencia, cuatrocientos mil, que la final del Mundialito. No cabe la excusa de una hora mala para emitir el partido o de tener que competir con otro acontecimiento deportivo. Sencillamente, el consumidor de deporte es lo suficientemente exigente como para saber qué merece la pena y qué no en la programación deportiva. Los datos de audiencia no engañan.

Capítulo aparte merece la parte deportiva del evento (que la tiene), con la peligrosa adicción del Madrid a resolver los partidos en el último minuto, en las prórrogas o la tanda de penaltis; la alarmante ausencia de un patrón de juego identificable en el equipo dirigido por Zidane o la contradicción del mundillo futbolero con el video arbitraje. Tanto reclamar la llegada de las nuevas tecnologías al apolillado arbitraje para después echar pestes de esta modernidad perversa. Es casi igual de difícil poner de acuerdo a los aficionados al fútbol en este asunto que saber el dinero que le ha costado a TVE la emisión del Mundial de Yokohama. Un misterio.

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Nada personal, solo negocios
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@TabernaMou | 12-12-2016 | 18:27| 0

La afición, esa especie de tribunal popular que todo lo juzga y dicta veredictos sin carácter vinculante ha hablado: no le gusta ni el cambio del escudo ni el nombre del nuevo estadio en el que presuntamente jugará el Atlético de Madrid a partir de 2017. Decimos lo de presuntamente por la guerra entre administraciones, que ha tomado como rehén involuntario a los rojiblancos, aunque esa es otra historia. Volvamos a lo del escudo: que no se pisa, que no se juega con el sentimiento, que quién se el diseñador patán que ha parido tamaño engendro, que no se ha consultado a los socios, que no había ninguna necesidad de cambio…Argumentos todos muy válidos que chocan con la cruda realidad del marketing o de la venta de camisetas. Mírenlo por el lado bueno: las equiparaciones de esta temporada estarán en oferta el año próximo. En cualquier caso, la modificación del escudo es discutible y fundamentalmente inoportuna. Lo de la denominación del nuevo estadio es otra historia.

El Club Atlético de Madrid, S.A.D. no es de sus socios, es de sus propietarios que para ello, ya sea de forma legal o ilegal, aunque prescrita, han adquirido las acciones. Los socios son clientes que, a cambio de un dinero, reciben un servicio: el fútbol. No forman parte del Consejo de Administración y no tienen capacidad alguna para la toma de decisiones en el club. Pueden, eso sí, protestar a través de las redes sociales o manifestarse en el estadio con sus gritos, pero nada más. Lo de que el aficionado es el patrimonio intangible del club es una frase tan bella como vacía de contenido. Guste o no guste, la realidad es esa.

Los propietarios del club son quienes deciden si venden sus acciones y a quién se las venden. Como en cualquier otro negocio o actividad empresarial. Así pues, si el nuevo accionista de referencia del club es un grupo empresarial chino, es lógico que el nuevo estadio reciba el nombre de quien ha inyectado la liquidez necesaria para la supervivencia de la entidad. Nada nuevo, por otra parte, en el contexto actual en el que estaciones emblemáticas de Metro, recintos deportivos, teatros o salas de concierto pierden su nombre en favor de compañías de telefonía, bancos o de cadenas de peluquerías. No gusta, pero es lo que da dinero en un mundo en el que el fútbol hace tiempo que enterró su lado sentimental para convertirse en nada personal, solo un negocio. Y si no gusta, pues te compras un club.

 

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Defraudadores C.F.
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@TabernaMou | 05-12-2016 | 09:29| 0

No nos engañemos. No somos suecos, daneses o ciudadanos de cualquiera de estos países del norte tan aseados y modélicos en los que el Estado cruje a impuestos a sus ciudadanos y estos lo aceptan como algo justo y natural. Será cultural, genético, climático, cromosómico o vaya usted a saber, pero aquí, por el sur, eso de cumplir con el fisco lo llevamos peor que una colonoscopia o una endodoncia sin anestesia. Alergia pura. Por eso, que nadie se extrañe que, por muy escandaloso que resulte ver desfilar por la pasarela de los juzgados a jugadores de élite o que se publiquen los paraísos fiscales donde las estrellas de nuestra Liga esconden al fisco sus multimillonarios ingresos, pocos son los que se indignan o se ofenden por estas prácticas dudosamente legales.

Los Messi, Cristiano o Neymar de turno de un país del norte tendrían muchas posibilidades de acabar entre rejas o pagando una fuerte multa si les pillasen engañando a la hacienda pública. Aquí, por el contrario, acudimos al juzgado para intentar hacernos un selfie con nuestro ídolo, para jalearle y darle ánimos ante el duro trance de enfrentarse a un antipático juez. Incluso desde el club se defiende al futbolista, argumentando conspiraciones y manos negras que solo pretenden desestabilizar y hacer daño a la entidad. Eso sí, si el presunto defraudador es del equipo rival, leña al mono hasta que pague lo que debe a Montero.

Toda la red presuntamente mafiosa, más propia de una organización criminal, que ha desvelado Football leaks no es más que la punta de un inquietante iceberg de sociedades opacas, testaferros, paraísos fiscales, cuentas suizas y entramados financieros con los que hacer desaparecer a los ojos del fisco los impuestos correspondientes a tan elevados salarios, derechos de imagen y jugosos contratos de publicidad. La pregunta ahora es qué harán a partir de ahora la Agencia Tributaria, el club, los patrocinadores de los jugadores afectados y los aficionados. Probablemente no nos gustará la respuesta…

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Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando

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