Hombre honrado en tiempos de crisis

Queridos internautas. Hombres honrados en tiempos de crisis. ¿Existen o sólo estamos rodeados de chorizos que compiten a ver quién roba más? Pues existen. Existen hombres honrados como Pedro, que se encontró hace unos días en una calle de Castro una cartera con mil euros y los devolvió.

¿Usted devolvería mil euros si se los encuentra por casualidad en la calle? ¿Lo haría hoy en día en tiempos de crisis? Las respuestas quizá dependan de la situación económica de cada persona. Quizá. Pero igual el asunto no tiene nada que ver con el dinero y pasa a convertirse en una cuestión de principios, de honradez. Sólo así puede explicarse la actitud de un vecino castreño que prefiere permanecer en el anonimato.

Seguro que le iban a venir de maravilla, como a todos. Pero no quiso. Prefirió ser un hombre honrado e hizo lo que no se suele hacer. Devolvió los mil euros. Se puso en contacto con la Policía Local y una vez realizados los trámites necesarios y comprobada la propiedad del dinero, éste fue entregado a su titular, quien, por su puesto, manifestó su agradecimiento a la persona que lo había hallado.

Pero la honradez de Pedro E. fue más lejos. No quiso gratificaciones y eso que se le ofreció recompensa. Y no lo quiso porque entendía que su acción es “un deber ciudadano”. ¿Todavía queda gente honrada? Sí, Pedro es un ejemplo.

José Antonio Blanco, un recuerdo imborrable

Queridos internautas. Nunca me puso ninguna pega. Nunca me pidió nada. Me atendió siempre que le llamé. De su boca nunca salió un no y siempre estaba dispuesto a contarles a los oyentes que debían ser felices, que no debían dejarse arrastrar por el estrés de esta sociedad y que debían disfrutar de la vida.

José Antonio Blanco, colaborador de Punto Radio Castro y, sobre todo, amigo mío, nos dejó ayer de forma repentina a los 47 años. Hoy, sus amigos lloramos su pérdida.

Colindres, su pueblo, está de luto porque pierde a una gran persona. A una persona optimista. Un hombre colaborador, vital, preparado, simpático… Un hombre con el que daba gusto a hablar de lo que fuera cuando necesitaba que alguien me insuflara energía positiva. Y lo conseguía siempre.

Por eso le llamaba siempre para entrevistarle al regresar de mis vacaciones y puentes, por eso le llamaba siempre con el cambio de estaciones, por eso le llamaba siempre cuando yo estaba de bajón. Y ahora, ya no podré llamarle más. José Antonio Blanco nos ha dejado.

Se ha marchado él, pero deja esa energía positiva de la que tanto hablaba, deja sus remedios curativos y sus plantas medicinales, deja muchos amigos, pero sobre todo, deja un recuerdo imborrable. Descansa en paz, amigo.

¿Estamos locos y locas?

Queridos internautas. Fomentar la igualdad entre niños y niñas y prevenir la violencia de género es el principal objetivo de la sociedad actual. Al menos, según el Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer y el sindicato UGT que han elaborado una guía que vuelve a plantear cuestiones que pueden ser sensibles o incluso polémicas. Y no me extraña. Ya se habrán enterado. Ahora parece ser que los cuentos de Blancanieves o Cenicienta son sexistas porque «colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva, en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla».

Por cierto. Le voy a tener que pedir a la ministra Aído una relación de cuentos autorizados o que modifique los que hay porque me temo que no me voy a aclarar muy bien. Creo entender que ahora cuando le cuente a mi hija el de “Tengo una muñeca vestida de azul…”, si no me equivoco, tendré que decir algo más o menos así: “Tengo una muñeca y un muñeco, vestida y vestido de azul”. O que me dicen con el de “Cinco lobitos tiene la loba”. Que digo ahora: “Cinco lobitos y lobitas tiene el lobo y la loba”. O quieren que le cuente a mi hija: “El cuento de Blancanieves y los siete enanitos o el cuento deBlancanieves y lo siete enanitos y enanitas”.

Un cachondeo. ¿Para prevenir la violencia de género es necesario esto? ¿Para prevenir la violencia de género es necesario que diga “miembros y miembras” como la ministra? Me niego. Porque no creo que estas piruetas lingüísticas sean necesarias, porque no hay que hacer política con el lenguaje y porque, la más importante, ¿cómo le voy a cambiar yo el cuento a mi hija? ¿Estamos locos? ¿Estamos locas? ¿Estamos locos y locas? ¡Qué mareo!

Salario emocional

Queridos internautas. Ayer me detuve en un mensaje que llegó a mi correo electrónico y que quiero compartir con ustedes. Era de una empresa que hace observaciones a directivos de otras firmas para establecer programas de motivación que se adapten a la actual situación del mercado laboral. En otro momento, no hubiese tardado ni un segundo en eliminarlo de mi bandeja de entrada, pero no fue así.

Y no lo hice porque me sorprendió un término que utilizaban constantemente: salario emocional. Venían a decir que en otra época no muy lejana, el sueldo y la antigüedad eran considerados básicos, pero hoy en día la mayor temporalidad en los puestos de trabajo y la reducción general en el nivel salarial, obligan a las empresas a volcarse en ese *salario emocional*, entendiendo como tal los incentivos no monetarios que reconocen los logros de los empleados.

Hasta dan una serie de claves para motivar al trabajador: transparencia, comunicación fluida, vinculación emocional empleado-empresa etc…Todo muy bonito, pero ni un euro más. Más bien lo contrario, entiendo que esta empresa te prepara emocionalmente para la reducción salarial. Y claro, no hace falta que les recuerde la gracia que nos hace a todos que nos toquen el bolsillo. Me gustaría hacer una encuesta entre los trabajadores, si prefieren el salario emocional o el de toda la vida.

En fin. Dice esa empresa que las recompensas en efectivo no tardan en desaparecer absorbidas por los gastos cotidianos. No lo niego. ¿Saben cuál es el problema? Precisamente que hay muchos gastos y con salarios emocionales no los cubrimos.

Inflemos las cifras

Queridos internautas. Que manía tienen los organizadores de cualquier evento de inflar las cifras. Que se organiza, por ejemplo, un día de la bicicleta y hay doscientos y pocos, los organizadores dirán que había más de 400. Que se organiza una concentración en apoyo a una persona, los organizadores dirán que ha habido mil personas, cuando igual no llegaban a 500.

Que se organiza un concierto que no consigue llenar un estadio, los organizadores dirán que se ha rozado el lleno, cuando la realidad es que no había ni media entrada. Una más reciente. Que se organiza una protesta en contra de un puerto deportivo, los organizadores mandarán una nota de prensa diciendo que ha habido 1.200 personas.
Y lo dirán el mismo día en el que la Policía Local, a la que ni va ni viene la protesta, estima que no pasan de 300. La conclusión que uno saca de todo esto es que nosotros, los que tenemos que informar de todos estos acontecimientos, tenemos que estar muy atentos porque nos la pueden colar.

Y para que esto no ocurra sólo se me ocurre una cosa. Que no te lo cuenten. Es decir, verlo tú mismo y valorar. ¿Hay 1.200 personas como dicen los organizadores o la cantidad se acerca más al dato que ofrece la Policía Local?

Claro, que para poder mojarte hay que estar y, obviamente, saber calcular, más o menos. De 300 a 1.200 hay una diferencia notable. En fin. Lo dicho. Que no nos los cuenten.

Karate contra el jefe

Queridos internautas. A veces me quedo perplejo con algunas sentencias. Son difíciles de interpretar. La última que ha dado que decir ha sido una del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirmando otra sentencia que declaró improcedente el despido de un trabajador.

No un trabajador cualquiera. No. Un empleado que al intuir que iba a ser despedido insultó y agredió a su jefe, empujándole y lanzando patadas de karate al aire. La sentencia considera que la actitud del empleado, directivo de una empresa inmobiliaria con sede en Granada, «no reviste la gravedad exigible para constituir causa de despido». Yo flipo. Flipo en colores porque pensaba y vamos tengo asumido, a pesar de esta sentencia, que si uno le llama cobarde y sinvergüenza al jefe ya puede hacer las maletas.

Y ya no les digo si encima le amenaza, le empuja hasta hacerle perder el equilibrio y le lanza patadas de karate al aire. Vamos, que ni me planteo volver. Pero no. Según esta sentencia agredir al jefe y hacerle una llave no es motivo de despido. Viene a decir el tribunal que hay mirar el contexto.
Pues el contexto seguro que es el que es. El que vivimos día tras día con un incremento del paro sin precedentes. Ese es el contexto. Ahora bien, se imaginan si empezamos todos así. ¿Se imaginan a los 4 millones y medio de parados haciendo lo mismo con sus ex jefes?

¿No les importamos un pimiento?

Queridos internautas. “A los políticos no les importamos un pimiento”. Lo dijeron en su última concentración los miembros de la Plataforma Tolerancia O contra la Corrupción, en el transcurso de una concentración en la que pidieron la disolución del Ayuntamiento de Castro. ¿Ustedes creen que a los políticos no les importamos un pimiento? Ya veo que opinan igual. Hoy, y sin que sirva de precedente, voy a salir en defensa de ellos.

Lo primero. No se puede generalizar. Hay políticos y “políticos”. Los hay quienes se entregan al servicio público pero, desgraciadamente, también quienes están entregados a sus intereses personales. Decir que a los políticos no les importamos un pimiento es fuerte, pero les tiene que servir para reflexionar. ¿Hacen algo ellos para mitigar las críticas? ¿Hacen algo para que cambien las opiniones que tenemos hacia ellos? Es importante que reflexionen sobre ello, aunque por lo que veo, por lo que compruebo a diario, no se han parado ni un minuto a hacerlo.

Es más, todo lo contrario. Siguen echando leña al fuego en repetitivas disputas que cansan al ciudadano de a pie y que ya nadie entiende. Cuando uno pregunta sobre lo que piensa de ellos, las respuestas no les dejan en buen lugar. Que a los políticos no les importamos un pimiento es lo más suave que te puedes encontrar en la calle. ¿Y quién tiene la culpa de eso? Ellos sabrán. ¿Serán los partidos que amarran las decisiones de sus militantes? ¿Serán los pactos que amarran decisiones de los partidos? ¿Serán los votos que hay que amarrar como sea? Como sigan así muchos van a perder.

Para todas las mujeres

Queridos internautas. Son mujeres. Y como todas, desgraciadamente objetivos potenciales de la violencia machista, la que todos los años deja un reguero de dramas que se oculta detrás de los fríos balances anuales. El año pasado 55 asesinadas en España. Así empecé la semana pasada un reportaje que se publicó en EL DIARIO MONTAÑÉS y en el que se daba a conocer que la Dirección General de la Mujer ha puesto en marcha en Cantabria un novedoso taller de prevención y defensa personal destinado para mujeres.

El objetivo es muy claro. Aprender a defenderse. El mensaje también: la autoprotección frente al maltrato. Usted, mujer, que me lee ahora, puede pensar que no está preparada para recibir clases de defensa personal. Está equivocada. Pregunten a Isabel, a Marían, a Paula, a Olga, a Merche, a Saray… Pregunte a las decenas de mujeres que ya conocen una serie de normas básicas de prevención y esas técnicas de autodefensa para las que no hace falta ser un experto, pero que son muy útiles en caso de agresión.

Hace unos días estuve en Mioño contemplando como aprendían las mujeres a defenderse y me quedé con el mensaje que les transmitían los monitores: “Si conseguimos que una sola mujer que participa en estos cursos evite una agresión que ponga en peligro su vida, nos daremos por satisfechos”. Gran objetivo en una sociedad en la que el maltrato y el maltratador está ahí, esperando en un bar, en un cajero automático, en la calle, en el trabajo, en casa…
En fin. Mujeres, no lo piensen más. No se queden con los brazos cruzados. Hagan frente al maltrato. Aprendan a defenderse.

No admito preguntas

Queridos internautas. ¿Cuántas veces habré criticado al presidente del Gobierno y al jefe de la oposición cuando convocan a los medios de comunicación, allá en Madrid, pero no dejan hacer preguntas? ¿Cuántas? Muchas. Muchas veces. Así que sería realmente hipócrita que ahora no dijera absolutamente nada cuando lo he sufrido por primera vez.

Como periodista uno se queda mal, muy mal, cuando un político te convoca porque tiene algo que contar, pero te dice que no admite preguntas. Es una sensación rara, me siento como si fuera una persona peligrosa, como si el político me tuviera terror, pánico.

-Vaya a usted a saber lo que me pueden preguntar estos ‘plumillas’, deben pensar ellos.

¿Pero qué mal podemos hacer nosotros? ¡Somos gente sin maldad, inofensiva! No poder preguntar para un periodista es como jugar al fútbol sin balón. Hablando en plata, que nos cabrea mucho. Nos cabrea tanto que no lo podemos disimilar. Así que por eso mismo, porque no lo puedo disimular, hoy voy a tirar de las orejas a los concejales que me convocaron a una rueda de prensa la semana pasada y no me dejaron hacer preguntas. Ni a mí ni a nadie. Me hubiese ahorrado el viaje si me pasan el comunicado que leyeron por Internet o por fax. Para eso están. En fin. Nada más. Que no se repita.

Don Plagio

Queridos internautas. Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Es el significado del verbo plagiar. Y es de lo que voy a escribir hoy.

La semana pasada un buen amigo mío, el fotógrafo Fernando Sanchoyarto no salía de su asombro al contemplar que la ganadora del cartel anunciador del carnaval de Castro había utilizado sin ningún tipo de permiso para su obra una fotografía suya. En concreto, la fotografía que ilustra su libro ‘Una mirada azul’ que presentó recientemente. La autora no tuvo ningún complejo en utilizar esa foto para su cartel, sin pedir permiso ni nada que se lo pareciera. Atentos a su explicación. “Es que lo había cogido de Internet”. Mal, muy mal. No hay por donde cogerlo.

Sanchoyarto me comentaba que lo más triste de toda esta historia es la falta de originalidad de una minoría que se limita a copiar el trabajo de mucha gente que de verdad se curra sus obras.Y es cierto, Fernando. Lo que te ha pasado a ti no puede pasar, pero desgraciadamente pasa. Lo menos que puede hacer la plagiadora es lo que nos contó que va a hacer, darte parte del premio en metálico que ganó.

Pero ya sé que eso no es consuelo. Seguro que tú prefieres que no lo vuelva a hacer, que reconozca que no se puede utilizar imágenes de otras personas para hacer un cartel, sin contar con la previa autorización. Seguro que tú prefieres que si esta chica se vuelve a presentar a otro concurso haga algo realmente inédito, sin copias. Que tome nota.

El Diario Montañes

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