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Madre pato
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Francisco Apaolaza | 14-08-2014 | 11:41

Sua sigue su instinto y salta al agua tras el bando de pájaros. Son una pata y sus cinco patitos. Cuando la perra salta y cae al agua, ellos salen disparados chapoteando, volando sin despegar, rápidos, torpes y asustados. Las crías, en un arco de miedo con cinco estelas y después, la madre en retaguardia. Dada su edad, el primer lance de huida les dura muy poco, un par de metros como mucho, lo justo para salvar el primer impulso de la perra. Cuando empieza a nadar tras ellos, la madre se vuelve como un Victorino y se enfrenta al perro batiendo las alas, elevando el cuello y el pecho y graznando como un dragón a escala. Un ánade de 800 gramos contra un labrador de 28 kilos que nada como un cocodrilo… Es un suicidio, una batalla absurda. De no haber silbado yo, Sua la hubiera cobrado con esa boca tan delicada que pudiera llevar en las fauces una pieza de caza o un par de zapatos de Manolo Blahnik. La hubiera traído hasta mí, probablemente viva, pero ha parado en seco a mi orden, como siempre. Qué buena perra, Sua.
Me ha llamado la atención la actitud de esa madre que sale a proteger a sus crías aunque eso le pueda costar la vida a ella y, por tanto, a toda su prole de patos chicos y parejos. Ella se estaba dejando matar, probablemente con la intención de intentar la maniobra desesperada de zafarse del animal en el último momento y dar así tiempo de que sus pequeños huyeran. Ha sido una apuesta terrible porque ha puesto en riesgo su vida en lugar de sacrificar una cría a favor de las demás, la reacción más racional. Sin ella, hubieran fallecido tarde o temprano víctimas de otras hambres, de otros perros.
De alguna manera pensó ‘O vivimos todos o morimos todos’. Y en ese momento, dos ambulancias cruzaban Madrid a 18 kilómetros preñadas con una bomba de muerte. ¿Hizo España bien al traer al misionero Pajares pese a los riesgos de una epidemia en el corazón del país? ¿Fue la pata una heroína o una estúpida? ¿Quién tiene la respuesta? Yo, desde luego, no.

Sobre el autor Francisco Apaolaza
Nací en 1977 en San Sebastián. También me llaman Chapu. Soy observador profesional por cuenta ajena en las páginas de los periódicos de Vocento. Como García Márquez, ascendí con esfuerzo por las diferentes áreas de un periódico hasta llegar a lo que soy: reportero raso. Antes, jefe de Área de Cultura y Sociedad en ‘La Voz de Cádiz’, hoy parte del equipo de la sección V de reportajes. Aquí, columnista. @chapuapaolaza

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