Skip to content

La historia de siempre

2012 July 29
por
A estas alturas del año,  que llueva en Córdoba quizá sea noticia y una sorpresa. Pero claro, si cambias ese panorama de mezquita,  flamenquines, salmorejo y belleza por el verde de las pistas de tenis del All England Tennis Club en Londres, lo cierto es que es bastante menos extraño. Porque en la capital inglesa, cosas de la vida, también llueve en estas fechas. Es más,  raro es el año que no se suspende alguna jornada en Wimbledon por la lluvia. Y en estos Juegos Olímpicos, que se disputan tres semanas después del tercer ‘Grand Slam’ del año, como no podía ser de otra forma para ‘disfrute’ de tenistas y aficionados, se volvió a cumplir esa máxima. Y claro, cuando eso ocurre en uno de los torneos más importantes del año, cuando sucede en La Catedral del tenis, te preguntas cómo puede ser posible que entre Roland Garros y Wimbledon  no tengan ni la mitad de pistas cubiertas que el archicriticado Masters 1.000 de Madrid –en la capital hay tres, por una en Londres y ninguna en París-. Es comprensible que en estos tiempos que corren de crisis económica y de pavor por la primera de riesgo no se efectúen grandes remodelaciones, pero no es entendible que después de la inversión realizada en el mítico club londinense por la disputa de los Juegos Olímpicos únicamente se cubriese una pista. No hablamos del Club de Tenis y Padel Villa de Leganés; es probablemente el club más prestigioso del mundo. Y es una lástima que un espectáculo de la talla de unos Juegos se vea empañado e interrumpido por las condiciones meteorológicas.