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Cavendish compite por su país

2012 July 27
por
  Samuel Sánchez logró en los Juegos Olímpicos de Pekín la medalla de oro en la prueba de ruta, por delante de Davide Rebellin y Fabián Cancellara. Durante cuatro años llevó los anillos olímpicos por todo el mundodel ciclismo. La medalla de oro en unos Juegos Olímpicos es uno de esos retos que se convierte más en una cuestión personal, del propio ciclista, que de sus patrocinadores, a los que no les viene mal, pero que prefieren los triunfos en los grandes esceneario del ciclismo mundial. Las medallas olímpicas dan prestigio al país que las consigue, a quien las gana, pero no supone un incremento en la ficha de un ciclista profesional. Tampoco los grupos profesionales se vuelven locos por ellas. Mark Cavendish lo ha dicho muy claro en Londres: "Corro por mi país, no para mi palmarés". Y es verdad. Un título olímpico es lo único que le falta a un corredor que lo ha ganado todo: campeonatos del mundo de pista y carretera, etapas, 23, en el Tour, más diez en el Giro y tres en la Vuelta a España, más una Milán-San Remo. El equipo Sky, que es como una prolongación de la federación británica de ciclismo, le ha puesto todos los medios que ha querido para que llegue en las mejores condiciones posibles a Londres. Queda lo más importante, ganar, lo único que le vale. Gran Bretaña sabe que la prueba de carretera se va a convertir en un hostigamiento continúo sobre Mark Cavendish, para dejarle sólo, para desgastarle lo más posible para que no llegue al sprint final donde nadie podrá con él. Correr con esa presión sólo está al alcance de los mejores. La selección española no va a tener muchas posibilidades en una llegada masiva, pero tiene corredores que pueden hacer mucho daño moviéndose en las escapadas que se produzcan como Luis León Sánchez, Alejandro Valverde o Fran Ventoso. La carrera olímpica podría ser como una clásica, pero no lo es; también puede parecerse a una etapa del Tour, pero no lo es. Una prueba que se disputa cada cuatro años se corre para ganarla. El triunfo queda para la historia, personal, de un país y olímpica. Algo único. Por ese atrae tanto a los corredores profesionales.