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El oro olímpico causa furor

2012 July 25
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No es un Tour de Francia, ni una Vuelta a España, ni un Campeonato del Mundo, ni siquiera una de las grandes clásicas del calendario mundial, pero el oro olímpico ejerce un  poder de sedución llamativo en la mayoría de los ciclistas profesionales. Llevar durante cuatro años los anillos olímpicos cosidos al maillot, o incrustados en las zapatillas e incluso tatuados en la piel como ha hecho Samuel Sánchez es algo que ejerce un atractivo sin igual en el mundo del ciclismo. Ser campeón olímpico puede reportar beneficios económicos importantes a la hora de firma un contrato, pero lo que queda es la gloria, el ser campeón olímpico y mantener ese título durante cuatro años. Correr por el honor de un país es algo que parece no cuadrar muy bien en un mundo cada vez más profesionalizado y, sin  embargo, hay muchos corredores y países que han hecho todo lo posible por llegar en las mejores condiciones a Londres. Es el caso de Mark Cavendish, que ha perdido peso para ser capaz de estar en un sprint final que nadie garantiza que llegue a producirse. Ha perdido algo de velocidad para ser capaz de pasar nueve veces el repecho que hay en el circuito.  Es tambioén lo que buscarán Bradley Wiggins, al igual que Fabián Cancellara o Tony Martín en la contrarreloj individual. Los Juegos Olímpicos fascinan, sobre todo en determinados países. Ni las temporadas tan recargadas que llevan los ciclistas, ni las marcas comerciales que financian sus equipos, nada les hace desistir de la cita olímpica. Samuel Sánchez se ha jugado su final de temporada por intentar estar en Londres. No lo ha conseguido y ha retrasado su recuperación. Las medallas, sobre todo la de oro, consiguen que cambien las preparaciones, que se modifiquen los estados de forma, que todo valga por una medalla olímpica. El oro olímpico causa furor.