img
Autor: Guillermo Balbona
Nostalgia de western
img
Guillermo Balbona | 28-04-2014 | 9:21| 0

Una noche en el viejo México
EE.UU. 2013. 103 m. Director: Emilio Aragón. Intérpretes: Robert Duvall, Jeremy Irvine, Angie Cepeda, Luis Tosar, Joaquín Cosio.

Tras unos versos de Dylan Thomas, el filme arranca con una joya tan deslumbrante que ya no volverá a recuperarse: un monólogo en clave Shakespeare sobre la derrota, el fracaso y un enconado pulso sobre vivir o dejar de hacerlo, en el que Robert Duvall compone un inmenso fragmento dramático. Desde ese punto de partida esta pretendida balada, entre la nostalgia de western y la road movie crepuscular, ya no logrará recobrar esa visceral narrativa melancólica. Emilio Aragón opta por adentrarse en lo fronterizo, tanto en la ficción –en lo que no se cuenta como en los propios géneros que aborda,– pero el guión que maneja es endeble. La rendición a la veterana estrella, un actor de raza que deja momentos memorables, es tal que el filme se desangra y poco interesa de ese encuentro inesperado de un viejo y un joven en una encrucijada de pérdidas, fronteras y sueños rotos.  Con las huellas y tatuajes recientes de ‘Nebraska’ en la piel es difícil asumir un viaje de Cadillac con abuelo alcohólico y vaquero resistente en compañía de nieto dispuesto a empaparse de una veloz sucesión de experiencias con ansiedad iniciática. ‘Una  noche en el viejo México’ se deja mecer entre la interpretación de Duvall y esa atmósfera lírica pero demasiado hermética sobre las cosas perecederas y el destino. Las relaciones paternofiliales, sin duda el territorio que más ha pisado el cine en los últimos tiempos, es el trasfondo de este camino sentimental aderezado con una trama criminal de quita y pon y algunos perfiles secundarios muy debilitados. Emilio Aragón mantiene, no obstante, las constantes vitales de un cine de género, con la lección muy aprendida. El cineasta de la nada desdeñable ‘Pájaros de papel’ se apoya en el guionista William Wittliff para recrear ese ambiente de frontera, carretera, polvo, con melodía tarareada, con sombrero y al volante, por el gran Duvall. Hay más poses que estética, más escritura correcta que arrebatos de liberación y disidencia. La querencia y la devoción por su protagonista hace el resto. Aragón presenta un campo árido y minado, con una mirada demasiado blanda y meliflua. La épica amenazada del vaquero al que la especulación y la ambición inmobiliaria le condenan a la reserva, pedía desgarro y violencia contenida. Una mirada agradable que nunca provoca emoción ni estremecimiento. Solo un paseo por las entrañas de lo fronterizo.

Ver Post >
Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor