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Guillermo Balbona | 27-03-2018 | 07:50

Peter Rabbit 

2018 95 min.EE UU. Dirección: Will Gluck.
Guion: Will Gluck, Rob Lieber (Libros: Beatrix Potter).
Música: Dominic Lewis. Fotografía: Animation, Peter Menzies Jr.
Reparto: Animation,  Domhnall Gleeson,  Rose Byrne,  Sam Neill,  Sia,  Bernardo Santos, Deborah Rock,  Jill Buchanan,  Vauxhall Jermaine,  Ty Hurley.
Género: Animación. Salas: Cinesa y Peñacastillo.

Cómo husmear en la animación y no caer en el estereotipo. La rebelión conejil en defensa de su territorio, una especie de ‘Rebelión en la granja’ con escasa discusión al liderato de un conejo avispado, enamoradizo y héroe accidental, alcanza en ‘Peter Rabbit’ momentos de perfección técnica tan sublimes como bobalicones y débiles en sus resoluciones sentimentales y blandas. Lo sorprendente de esta adaptación de los libros infantiles de Beatrix Potter está, por supuesto, en el encaje perfecto entre la animación y los personajes reales, pero también en esos arrebatos furibundos de venganza y gamberrismo a lo resacón de zanahorias y sadismo frente al humano. La hilarante intención de introducir una zanahoria en la raja glútea de un humano vecino, el mismo que a continuación va a sufrir un infarto, para dar paso casi sin pausa a una tierna escena de reunión de mamíferos, a modo de ‘Blancanieves y los siete enanitos’,  adorando a su atractiva vecina, resulta verdaderamente chocante. Después habrá descargas eléctricas, trampas y explosivos en un ambiente bélico entre un conejo y un humano recreado con tanta sutilidad técnica y destreza que la película gana en empatía en apenas unas escenas. El problema reside en su guion reiterativo, en su endeble creatividad argumental y en ese sentimentalismo que se desparrama en determinados momentos desequilibrando lo que apuntaba hacia una locura a lo ‘Arizona Baby’ de los Coen. Pero el filme se mantiene en los cánones y márgenes de la corrección y a cada gesto de gamberrismo le sigue una coartada emocional de abrazos y arrepentimientos. En combinación y armonía inevitable con un buen repaso de temas musicales conocidos, ‘Peter Rabbit’ es juguetona y saltarina, como no podía ser menos, y desde luego más atrevida que ‘Paddington’, y mucho más sutil y atractiva que ‘Alvin y sus ardillas’. Will Gluck, responsable de ‘El show de Michael J. Fox’ para televisión y que ya goza de crédito en el plano de las comedias tras rodar cintas como ‘Con derecho a roce’ y ‘Annie’, sustituye aquí cierto encanto e inocencia por golpes impresionantes de efectismo visual. Entre travesuras y una fantástica dialéctica entre humanos y criaturas animadas, el filme se decanta por la fuerza visual de Bugs Bunny y, en ocasiones, el slapstick frente a lo meloso y pastel de los libros originales. La expresividad gestual y facial es imponente y los gags y paradojas con el lenguaje aportan momentos sorprendentes y garantizan el entretenimento. Una especie de ‘Solo en casa’… rural convertido en carne de madriguera ingeniosa.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.