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Guillermo Balbona

Fuera de campo

Quebrar el hielo

Yo, Tonya
2017 121 min. EE UU. Dirección: Craig Gillespie.
Guión: Steven Rogers. Música: Peter Nashel. Fotografía: Nicolas Karakatsanis.
Reparto: Margot Robbie,  Sebastian Stan,  Allison Janney,  Caitlin Carver,  Julianne Nicholson, Bojana Novakovic,  Mckenna Grace,  Paul Walter Hauser,  Bobby Cannavale, Renah Gallagher. Género: Drama. Salas: Cinesa y Peñacastillo

El cine, al menos el bueno, lleva de forma intrínseca un cariz de visionario. En un año en el que la mujer y el movimiento #MeToo vertebran buena parte de las convocatorias, desde festivales a programaciones, debates y polémicas, cuotas y presencias, resulta que la temporada cinematográfica depara un paisaje marcado por singulares retratos femeninos: la joven enamorada del monstruo en ‘La forma del agua’; la adolescente adulta de ‘Ladybird’; la madre coraje de ‘Tres anuncios en las afueras’;  la madre y viuda inmersa en el dolor de ‘En la sombra’; la madre y la hija de ‘The Florida project’; y, pese a su limitada calidad, la mujer en busca de su hermana en ‘El cuaderno de Sara’. Ahora, con cierta demora, recala en cartelera un curioso perfil de la patinadora olímpica Tonya Harding que se mueve entre la vuelta de tuerca al biopic, la acidez como columna vertebral y cierto caos narrativo para igualar el carácter de la deportista retratada y de quienes la rodearon. En un continuo y a veces fragmentado flashback, el filme apela a desestructurar la mirada tradicional y mezcla humor y emoción para envolver una atmósfera de vulnerabilidad y fuerza, debilidad e intensidad. La trayectoria vital que aflora en ‘Yo, Tonya’, desde la entraña a la superficie, alternando ambas direcciones, revela un ejercicio tan directo y descarnado a veces como revuelto y desordenado. En ese desequilibrio permanente entre la energía y la frustración, entre la voz propia y las ajenas –a veces mirando a cámara–, y la euforia y la decepción, discurre pegajosa, atractiva, tan enérgica como insistente, esta disección coral y muy musical humanizada por la interpretación de Margot Robbie. El hecho real, mediático y que estigmatizó la mirada de la sociedad estadounidense, está centrado en un escándalo que acapara el último tramo del filme: la agresión que en 1994 sufrió su rival, Nancy Kerrigan, oficialmente orquestada por el exmarido de Harding, y de la que nadie llegará nunca a tener claro en qué media se implicó la protagonista. Antes ‘Yo, Tonya’ monta una radiografía jocosa, irónica, cuando no cínica, e inteligente. La deportista tuvo una vida dura marcada por un madre dominante, los abusos psicológicos pero también físicos y la sumisión y rebeldía a una sociedad que la consideraba vulgar. El cineasta Craig Gillespie diversifica los puntos de vista y las opiniones, nunca impone una visión y elabora un biopic con apariencia de descuido. Vitriólica,  juguetona con ese subgénero que es el de triller criminal basado en hechos reales, la película gana mucho más cuando se aleja de los acontecimientos de reality y se convierte en una pura y dura crónica familiar. El director de ‘La hora decisiva’ logra firmar un catálogo de la América Profunda a través de un nervioso y cáustico deslizamiento tan letal como quebradizo. La cuchilla del dolor ardiente atravesando la médula de una vida siempre en la fragilidad helada.

Temas

critica, tonya, trailer, yo

Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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