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Tinta de libertad
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Guillermo Balbona | 22-01-2018 | 08:23

Los archivos del pentágono 
The Post 2017 116 min.EE UU. Dirección: Steven Spielberg. Guion: Liz Hannah
Música; John Williams. Fotografía: Janusz Kaminski.
Reparto: Tom Hanks,  Meryl Streep,  Sarah Paulson, Jesse Plemons,  Bob Odenkirk, Matthew Rhys,  Michael Stuhlbarg.
Género: Crónica. Salas: Cinesa y Peñacastillo. 

Enérgica, abanderada, vibrante. La sangre sabia de su director se derrama por los fotogramas de esta película que ennoblece la esencia del periodismo y ensalza la capacidad inherente al cine de ser nuestro espejo contemporáneo. Y funde ambos en la necesidad de contar una historia y contarla bien. ‘Los archivos del Pentágono’ es ante todo una crónica con alas que sobrevuela el cielo quebradizo de la verdad, se asoma a los infiernos del poder y agita los cimientos donde se edifican las historias. Se ha hablado de encargo, celeridad y milagro. Lo cierto es que mientras maneja en perspectiva hasta cuatro filmes –estrena en verano ‘Ready player one’ y esperan otros tres, entre ellos el regreso de Indiana Jones– Steven Spielberg ha sumado este contundente retrato que a veces como un western de palabras y, en otras ocasiones, como un thriller político sin pausa, supone una lección de potencia narrativa, de eficacia visual y una declaración nada panfletaria, sino pasional, de la libertad de expresión en tiempos de amenazas, vendas, mordazas e interrogantes en torno a la propia identidad de la comunicación. El cineasta, muy cerca de la nada desdeñable ‘El puente de los espías’ y tras el bache de ‘mi amigo el gigante’, se acerca a las orillas del Watergate, convierte el conflicto de Vietnam y sus consecuencias en un vehemente y furibundo documento y muta el pulso de una editora y su director (Washington Post) con los poderes fácticos en una ventana de aire fresco antiTrump. A modo de tríptico no explícito, el filme se estructura en un preludio bélico breve pero necesario; una fase de desvelos y secretos, donde se convierte en una pista en sí misma, entre el suspense y la inquietud (los homenajes aquí a ‘Todos los hombres del presidente’, de Pakula, son obvios); y una tercera y vital entrega en la que la película se eleva entusiasta y potente (con Meryl Streep de hada madrina) y se entrega hasta el botón que pone en marcha la rotativa que muestra que la vida es un titular. Spielberg, inteligente y sin dejar nada al azar, visualiza el campo minado de reportajes, documentales y necesariamente manido, y lo devuelve carne de metamorfosis de su propio cine. Así cuando se detiene en la imagen de un fichero de documentos secretos estamos viendo la boca de su ‘Tiburón’; cuando ilumina una fotocopiadora es el mismo alumbramiento de ‘Encuentros en la tercera fase’; cuando el personaje de Tom Hanks abraza la exclusiva vemos en realidad a Indiana Jones sumergirse en la aventura; y, en fin, cuando recorre las entrañas de la redacción del Post, regresa el cineasta fundacional de ‘El diablo sobre ruedas’. Sin atropellos ni ansiedad, sin filigranas ni sorpresas, pero sí fogoso y expeditivo, el cineasta lanza sus golpes bajos con caligrafía de drama clásico, emocionante también, entre ritos y rizos narrativos. El director de ‘La lista de Schindler’ se recrea en la nostalgia y en lo heroico y en su fe en los valores de la democracia. Pero más que pomposo el filme se postula necesario, entre el canto y la reivindicación. En tiempos de noticas falsas, fakes y posverdades, bienvenida sea esta dinámica y emotiva celebración del periodismo. Una ‘Primera plana’, iluminada por la ‘Luna nueva’ del oficio de contar.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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