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Fecha: January 9, 2018
Pecado mortal
Guillermo Balbona 09-01-2018 | 10:05 | 0

Que baje dios y lo vea  
 2018 España. Dirección y guion: Curro Velázquez.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Unax Mendia. Reparto: Karra Elejalde,  Alain Hernández,  J.M. Montilla «El Langui»,  Macarena García, Tito Valverde,  Joel Bosqued,  Paco Rueda,  Txema Blasco.
Género: Comedia Salas: Cinesa y Peñacastillo

Lo malo no es solo su tono de decadencia, sino su anacronismo, su vulgaridad y su comicidad chistosa de andar por casa…, al menos por la casa de Dios. Un argumento sin gancho, simplista, tedioso y rutinario. Si se trataba de levitar desde la comedia, la cosa no da ni para un rezo. Comulgar con este cine de corte televisivo, basado en el chascarrillo y en la gracieta fácil, da grima. ‘Que baje Dios y lo vea’, que se asemeja a uno de aquellos artefactos de la transición entre ‘Las autonosuyas’ o los interpretados por Ozores, Pajares y Esteso, deambula como un zombie con sotana por un supuesto enredo de seminaristas y fútbol. A lo mejor los artífices de este esperpento, encabezados por el guión y la dirección de Curro Velázquez, se lo han pasado celestialmente bien, pero para el espectador este pecado de comedia mortal discurre entre lo insulso y el aburrimiento. Un monasterio en quiebra, una ‘ingeniosa’ Champion Clerum (aunque al parecer la idea ya está explotada) y una congregación muy poco cinematográfica, en definitiva, a la espera de que el espectador otorgue su bendición en taquilla. Como en buena parte de las series y las fuentes televisivas de las que mama este adefesio el reparto es lo único destinado a la salvación pero ni el efecto Karra Elejalde ni una galería de secundarios notable puede redimir mucho la situación. Comedia blanca hasta lo invisible (ni blasfemias ingeniosas ni patadas provocadoras), con personajes vacíos y escasa solidez, el filme deambula sin sentido y cambia su simpatía inicial por un vaivén insustancial de humor grueso, facilón y convencional. Las escenas de los enfrentamientos deportivos y el vínculo de la tentación entre el seminarista dubitativo y la joven atractiva huele a bobería rancia. Con todo, lo más lamentable es la falta de riesgo, la monotonía del relato, su escasa habilidad para la empatía que demuestra el director que no aplica ninguna diferencia entre su largometraje como debutante y su ‘Chiringuito de Pepe’ televisivo. Frailes y fútbol chutando al aire entre provocaciones intrascendentes e intentos de divertimiento, la ópera prima lo único que demuestra es su inconsistencia, cuando no su propia existencia. El costumbrismo sin acidez ni entrega, su voluntariosa pero simplona puesta en escena no logran levantar el vuelo de la sotana en ningún momento. No contentará ni a los comulgantes a los que les vale todo ni a los apóstatas de comedias melifluas. Repasar  todo el catecismo canónico del género sería inútil. La cosa es imposible de enderezar.

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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.