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Trampa y estiramiento
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Guillermo Balbona | 07-12-2017 | 09:45

Saw 8 
Jigsaw 2017 91 min. Estados Unidos.
Dirección: Michael Spierig,  Peter Spierig,  The Spierig Brothers.
Guion: Josh Stolberg, Pete Goldfinger. Música: Charlie Clouser. Fotografía: Ben Nott.
Reparto: Matt Passmore,  Callum Keith Rennie,  Clé Bennett,  Hannah Emily Anderson, Laura Vandervoort,  Tobin Bell,  Brittany Allen.
Género: Terror. Salas: Cinesa y Peñacastillo.

De tanto estrangulamiento argumental el diálogo entre el sadismo y el terror lúdico de la saga ‘Saw’ ha descendido hace ya tiempo a la parodia y el retorcimiento un tanto irrisorio. La fórmula personas atrapadas, desconocidas entre sí, sometidas a una especie de juego de rol terminal de reglas intrigantes se ha convertido en un relato cansino pero igual de efectista. Lo cierto es que entre adeptos entregados a la causa y ese aire de reto que posee implícitamente ampliar la franquicia, los asuntos de Jigsaw alcanzan ya su octava entrega entre sangrientas venganzas e ingeniosas vueltas de tuercas físicas y morales. Esta vez los hermanos Michael y Peter Spierig, responsables de la séptima entrega, se afanan en prolongar esta especie de feria de los horrores y la tortura que envuelve sin remedio a una serie de personajes inmersos en sus particulares  y obsesivos mundos domésticos. En esta ocasión los cineastas, autores ‘Los no muertos’, optan por combinar la receta de los diferentes CSI tan en boga, como trama paralela y circundante del tradicional encierro. Sus criaturas deben afrontar, como en el resto de la saga, su ‘sanfermín’ sangriento privado y competitivo para salvar su vidas o condenar las de los demás. A ‘Saw 8’ le falta ritmo, potencia narrativa para enganchar más allá de los ingenios mecánicos y los sudokus  de thriller y gore que acompañan cada paso de los protagonistas. La enredadera de culpables, huellas e hipótesis de laboratorio es de manual y nunca acaba de soltar esa física y química engarzada en el horror vacui de un viaje hacia la muerte al que nunca se le exprime todo su verdadero jugo existencial. ‘Saw’ ha sido siempre más un juguete diabólico que un verdadero resorte para hacer saltar las entrañas del miedo y el vértigo de lo desconocido. Reboot, autoremake simplón o mera prótesis, esta nueva entrega carece de personajes carismáticos y explota la vía del truco, del engaño hasta engañarse a sí misma. Hay más repetición de lo previsible que reiteración del suspense. Entre la comicidad y el patetismo, la extremidad y lo extremo, la casquería tramposa de ‘Saw pide’ a gritos un boca a boca que la redima o le dé la extremaución. Por supuesto la traca final es manufactura de trampa y pirueta para que el juego de apariencias alcance el éxtasis. Y, sin embargo nada evita la sensación de lo innecesario de esta resurrección de la saga ni el rebuscado tedio letal que envuelve a la pesadilla.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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