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pliegues familiares
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Guillermo Balbona | 02-11-2017 | 09:09

Las hijas de abril
2017 93 min. México. Director y guión: Michel Franco.
Fotografía: Yves Cape.
Reparto: Emma Suárez, Ana Valeria Becerril, Hernán Mendoza, Joanna Larequi, Enrique Arrizon, Iván Cortés, Giovanna Zacarías.
Género: Drama. Salas: Groucho.

Lo sencillo y lo complejo conviven en este drama familiar, cuyos pliegues y matices se solapan de forma irregular y un tanto fría. La verdadera ‘abril’, la primavera narrativa la transparenta Emma Suárez, una actriz siempre capaz de aportar una capa de dulce extrañeza, de atracción melancólica que se posa sobre las películas que interpreta. Este drama familiar mexicano, cargado de intrahistorias, describe un caso de maternidad, un disturbio y una perturbación en torno a una desestructuración mediatizada por un enigma. El cineasta Michel Franco juega con las sombras del pasado, prolonga a lo largo de la obra lo que podría considerarse un prólogo o un preámbulo en busca de una expectante consecuencia. Los personajes y sus motivaciones, las elipsis emocionales vertebran un filme sereno pero inquieto, que se antoja insinuante y que repta entre obsesiones y manipulaciones, en una especie de sórdida psicología que juega con la maternidad, la maldad, lo impulsivo. La paradoja es que pese a todas las emociones implicadas y contenidas, la cinta discurre de una manera un tanto falsamente aséptica, como ajena a lo que se cuenta, miscelánea de melodrama y de intriga que cuaja de verdad cuando la presencia de Emma Suárez se vuelve omnipresente, no por desaforada ni pasional, sino por sutil y poderosa en su destreza para impregnar un perfume especial a lo cotidiano. El director de ‘A los ojos’ y ‘Después de Lucía’ extiende una mirada realista que describe el comportamiento de los personajes pero sin aplicar moralismos facilones ni hipérboles sensacionalistas. Entre cierto minimalismo y una disección de las relaciones maternales,  el filme también se contagia de cierta ambigüedad a la hora de presentar a sus criaturas y en el tono de la apuesta, un psicodrama instalado en lo extraño, atractivo y muy sobrio. Entre la precisión y la frialdad, entre Buñuel y Haneke, el cineasta mexicano se vale de las grandes interpretaciones y asume la coartada de Emma Suárez. ‘Las hijas de Abril’ funciona como un mecano. Su latido interno es el de la catarsis que convive y se desata a modo de gran explosión familiar donde, entre escasas palabras y gestos contenidos, se revela una tela de araña familiar que huye de la complacencia, crea estancias inquietantes y desbroza lo convencional hasta exprimir la naturalidad y la rareza en un diálogo tan incómodo como abierto en el tiempo. Precisamente lo admirable es esa capacidad para mantener una expectación sobre un estado latente, indefinible, pero que se levanta entre la densidad y la levedad, entre la amenaza y la sombra de una duda. Cuando esa atmósfera se muestra inválida, está  Abril/Suárez como un ángel dispuesta a corregir el mundo de la ficción y el que transcurre fuera, aunque sean el mismo.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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