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Festival escatológico
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Guillermo Balbona | 14-08-2017 | 08:12

Descontroladas

Título original: ‘Snatched’ (2017)

Duración: 91 min.

País: Estados Unidos.

Director: Jonathan Levine.

Guion: Kim Caramele, Katie Dippold, Amy Schumer.

Música: Chris Bacon, Theodore Shapiro

Fotografía: Florian Ballhaus.

Reparto: Amy Schumer, Goldie Hawn, Christopher Meloni,  Ike Barinholtz, Randall Park.

Género: Comedia

Salas: Cinesa y Peñacastillo

Infame producto de comicidad gruesa y vulgaridad sin límites, ‘Descontroladas’ no se detiene en su nadería zafia. Aparente comedia de aventuras con dos cómicas dentro y un guión nulo, el filme es un carrete sin hilo que mezcla la mirada estereotipada del turista accidental/norteamericano sobre los países latinos.

El narcotráfico, el secuestro, lo salvaje e inesperado, más allá del terreno acotado por el resort y la piscina, aparecen en el horizonte de este artefacto muy vulgar, incapaz de generar un rastro de humor inteligente. El cineasta de ‘Memorias de un zombie adolescente’,  Jonathan Levine, se limita a que las dos actrices protagonistas, Goldie Hawn y Amy Schumer, desplieguen sus armas por acumulación, que no por calidad selectiva, y conviertan el filme en un insoportable discurso verborreico en el que se mezcla el desfile escatológico, los tópicos racistas y los gags de tocamientos más manidos de la historia.

Es cine de segunda, manoseado, envuelto en una aseada combinación de personajes sin matices, música de radiofórmula y algunos, pocos, paisajes ecuatorianos y colombianos de fondo por donde asoma la prepotencia imperial del viajero estadounidense. Antipatía, perfiles vagos, griterío y aburrimiento acompañan el itinerario limitado de estas dos mujeres que, a ratos, muestran sus frustraciones.

Una mirada opuesta de contrastes que el cineasta de ‘Los tres reyes malos’ ni sabe ni quiere aprovechar. El discurrir monótono de la comedia, salpicado con alguna mirada feminista muy tímida, se ve envuelto en una capa de sentimentalismo. Schumer encarna el liderazgo de ese aire de provocación tontuna y de salón, ajeno a lo verdaderamente irreverente. Y Hawn, que regresa al cine quince años después, está muy lejos de aquella eficaz actriz de ‘La recluta Benjamin’. No hay juego generacional y sus respectivos papeles no poseen matices como para que la película construya su atractivo en el duelo madre e hija que propone supuestamente la trama de ‘Descontroladas’. Salvo dos o tres gracietas que, por supuesto, ya había desvelado el tráiler (siempre en estos casos, mucho mejor que la película), el resto es un desmayado viaje que no simula su inconsistencia.

Schumer, que ha triunfado en televisión y, con espectáculos muy provocadores, en salas teatrales, pierde aquí su personalidad y, aunque ha intervenido en el guion, se diluye la mala leche y todo se torna una bobalicona comedia. Como curiosidades, nuevo papel de Óscar Jaenada (aunque el tópico satírico del narcosecuestrador ya casi no aporta nada) y la siempre magnífica Joan Cusak, casi invisible, en un papel que da vergüenza ajena.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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